ALTA SUCIEDAD: UN MAL SOCIAL

Restos de comida, bolsas, olor nauseabundo son una fotografía diaria en la zona de la plaza San José y Unidad Penitenciaria nº 5. Juan Carlos Schifini visitó la zona, tras la denuncia de una oyente y vecina. Luis Ponce, subsecretario de Obras Públicas dio su versión de los hechos. La foto, se ve en otros puntos de la ciudad. Responsabilidad y comunidad, claves para avanzar en una ciudad más limpia.

Los vecinos del barrio que viven en cercanía de la plaza San José ubicada entre las calles 27 y 29, 50 y 48, luchan constantemente por tener una zona más limpia y cuidada. Ubicada frente a la cárcel, según denuncian los vecinos y tal como corroboró Schifini, la basura desparramada parece tomar como una ola parte de las veredas y las calles. La denuncia recae sobre las personas que visitan a los presos. Según dicen los vecinos, cada vez que hay visitas, el lugar es un basurero al cual luego llegan los perros sin dueños a terminar de repartir por todo el lugar.

Ponce se refirió a la situación como algo “lamentable pero real” y que están en constante “lucha para intentar mantener la limpieza de la zona de la unidad penitenciaria para que los vecinos no tengan ningún inconveniente”. “Nosotros seguimos charlando y hablando con el director de la unidad Horacio Maldonado. En conjunto hemos podido avanzar en un montón de cuestiones, por ejemplo, con la iluminación de la Unidad pero esto es una lucha constante”, dijo.

Entre los intentos de solución habían sido colocados contenedores de basuras. Sin embargo, los mismos vecinos solicitaron que sean quitados ya que “explotaban”. Era uno de los pocos de la zona y la demanda está clara. Al día de la fecha, sin contenedores y con las visitas diarias, el problema continúa. “Todos los días tenemos que mandar personal de la Subsecretaría para poder encontrarle la forma para que esta suciedad que lamentablemente nos dejan quienes vienen de visita no perjudique al resto de la ciudad”, explica el subsecretario.

A pesar de ese caso puntual, el problema parece no residir sólo en quienes visitan a sus presos sino en una cultura de la suciedad y el descarte. Ponce detalla que un equipo de 50 personas sale diariamente a levantar escombros, tierra y basura por las calles. Los lugares, son siempre los mismos: 61 y 132, Cruz de palo, calle 22 bis y entre otros. “A veces la gente se quiere sacar el problema y lo tira a la vereda y cree que el problema pasa a ser de otro pero en realidad no es así porque todos vivimos en comunidad”, reflexiona Ponce. A ello se le sumarán 1200 contenedores que esperan en el predio de Gendarmería para ser ubicados en diferentes puntos de la ciudad. Con ello, y el compromiso vecinal, junto con más de 20 servicios de recolección diarios, esperan menguar la suciedad. Sin embargo, recuerda el funcionario: “En ese mejorar también necesitamos de toda la ciudad. Porque si bien el municipio puede poner el mayor empeño, si los vecinos tiramos la basura en lugares donde no la tenemos que tirar lo sacamos en horario que no tenemos que sacar la responsabilidad es un poco de todos.”