Chiche Gelblung y su experiencia como corresponsal de guerra

El periodista, asiduo visitante del polo gastronómico de Tomás Jofré, conversó con Radio Meridiano sobre la profesión de periodista y su reciente cobertura del conflicto en Ucrania.

 

“El viaje que hice hace unas pocas semanas a Ucrania fue muy interesante porque se trata de una guerra completamente diferente a una guerra convencional. No todos los ucranianos quieren serlo, muchos sienten nostalgia de ser rusos. Entonces es una situación complicada; por eso se demora tanto en resolverla. La resistencia es muy fuerte y los rusos no quieren terminar destruyendo todo. El enfrentamiento tiene las características de una guerra civil pero con ejército convencional, lo cual es realmente novedoso”, analizó el periodista en diálogo con Alberto Florella.

“Para (el presidente Vladímir) Putin, Ucrania es Rusia, pero para los ucranianos, Ucrania es Ucrania. Son los resabios de la vieja Unión Soviética, donde todo estaba bajo el ala de Stalin y de Lenin. Pero hoy el mundo cambió, muchos países consiguieron su independencia. Hace varios años Rusia le había advertido a Ucrania que no se sume a la OTAN porque si no iba a pasar lo que finalmente pasó. Ucrania, geográficamente, forma parte del corazón de Rusia, y los rusos no están dispuestos a permitir la colocación de misiles de la OTAN en lo que consideran su territorio. Así es que la cosa terminó como terminó”.

Sobre los riesgos de la misión periodística en conflictos bélicos, Gelblung admitió que esta vez, como corresponsal de Crónica TV, no vivió “momentos comprometidos. Fuimos muy prudentes en los movimientos que hicimos. Uno ya no hace las locuras de otros años, la experiencia en este tipo de situaciones ayuda a saber cómo conducirse. Pensá que yo estuve en Vietnam, en Biafra, en Irak, en todas estuve. Cuando uno va por primera vez a una guerra quizás es más inconsciente, pero yo ya no tengo la edad de los chicos que van saltando de lugar en lugar, así que me manejé con muchísima prudencia”.

La primera experiencia de Gelblung como corresponsal fue en la Guerra de los Seis Días entre Israel y la coalición árabe, en 1967. “Tenía apenas 21 años -recuerda-, ha pasado mucho tiempo. En aquel momento era mucho más inconsciente; cuando no tenés hijos te sentís invulnerable, pero ya después todo es diferente. De todos modos, la familia ya se acostumbró a que haga esto y nadie me lo prohíbe”.

Sobre su dilatada experiencia en el periodismo gráfico, el comunicador de 78 años consideró que, por muy bueno que haya sido, “lo que hice en la Revista Gente hoy es prehistoria, hace 41 años que me fui de ahí. Es una etapa superada, pero soy consciente de que Gente rompió muchos esquemas y fue, sin duda, una revista revolucionaria para el tipo de periodismo que se hacía en su momento. Era muy informal, un periodismo diferente. Hoy todo eso ya no existe más. Fijate que ya ni siquiera se imprime la Revista Gente”, señaló. “Hoy mi presente es la televisión. ¿Qué por qué lo hago? Porque hay que trabajar, no es otra cosa más que eso; qué otro remedio queda. En algún momento quise ser médico o correr en Fórmula 1, pero terminé haciendo periodismo. Y no me arrepiento”.

Por último, y después de elogiar las bondades del menú y el servicio del comedor y almacén Frontera, en Tomás Jofré, Gelblung volvió a referirse a su relación con Mirtha Legrand. “Lo de Mirtha es un invento, nunca estuve peleado con ella. Es ella la que se enoja y se desenoja; las divas son así. Yo siempre tuve una buena relación con ella, pero es una señora complicada. No le gusta que la tomen de costado, y a veces los directores de televisión no se dan cuenta, entonces se enoja. A ella no se la puede tomar de costado; y está bien: de costado todos somos feos”.