El derrumbe de una cornisa provocó un susto pero no daños en personas ni vehículos

El sábado cerca de las 9 de la mañana se desmoronó parte del frente de una propiedad en calle 23 entre 14 y 16.

 

Ante el pedido de auxilio de la propietaria intervino el área de Protección Civil municipal, a cargo de María Agustina Loré. El material que se cayó correspondía a la carga de la cornisa frontal de una construcción que a su vez está dividida en dos viviendas. Hasta el momento se desconoce la razón del desmoronamiento.

Por fortuna, al momento del derrumbe no pasaban vecinos ni había autos estacionados en la zona. Ese mismo día, personal del área de Servicios Públicos despejó la calle e ingenieros y arquitectos de la Municipalidad evaluaron los daños provocados por el  desprendimiento. La propietaria de la casa también contrató a una arquitecta para que le informara sobre las consecuencias en el interior.

Se trata de dos casas que están siendo habitadas, cuyos materiales tendrían unos doscientos años de antigüedad. La vereda quedó vallada hasta que se termine de recolectar el escombro. Integrantes del Museo Histórico Míguez pidieron poder retirar algunos ladrillos por su interés histórico.

Con el derrumbe quedó comprometida una línea de energía eléctrica, por lo que debió intervenir también la empresa EDEN para solucionar el corte. Loré se mostró aliviada de que el hecho se haya producido un sábado a hora temprana, dado que el lugar se encuentra en cercanías del Colegio San José, por lo que en días hábiles circulan por allí muchas personas y suele haber varios autos detenidos.