El Gobierno quiere impedir las carreras de palomas y ya hay polémica

Federico Sturzzenegger tachó de “obsoleta” la ley que desde 2015 regula la actividad y aspira a darla de baja. El Comité Olímpico Argentina hará una presentación ante el ministro de Turismo y Deportes, Daniel Scioli.

 

 

 

La colombofilia como deporte nació en los Países Bajos (donde existen actualmente más de 20.000 colombófilos) y llegó a nuestro país hace casi un siglo de la mano de inmigrantes belgas que se radicaron en la zona de Zárate. La Federación Colombófila Argentina (Fecoar) se fundó en 1926, siendo supervisada en aquel tiempo por el Ejercito dado que la paloma estaba asociada a su uso como mensajera durante las guerras. “Pero hoy la actividad se reduce a correr carreras con las palomas, un deporte muy poco conocido”, explicó el presidente de la Federación, el mercedino Osvaldo Dagnino. “Tenemos 133 clubes adheridos y unos 3.000 colombofilos practicantes desde la cría, conservación y práctica de la actividad”, dijo.

Por insistencia de quienes practican este deporte, el Congreso sancionó en 2015 una ley que ahora el flamante ministro de Desregulación y Transformación del Estado trató de “obsoleta”, pero que “no hace más que visibilizar a la paloma mensajera como una deportista y que no le genera ninguna erogación al Estado”.

¿Para qué sirve la ley entonces?, le consultó Lucía Florella por Radio Meridiano. “Para los casos en que se producen diferencias entre vecinos por la cría de estos animales”. De la ley surge que la paloma no es un ave de corral de las que pueden generar olores nauseabundos, y por lo tanto no se las puede erradicar. “Las palomas son limpias y el Senasa nos exige vacunarlas”, aseguró.

Dagnino destacó asimismo a la actividad como generadora de un gran movimiento económico a partir del cuidado que requieren los animales y de los traslados originados por las competencias que se realizan mayormente de junio a noviembre. “Toda una movida organizada y controlada”, dijo.

El dirigente pidió que “el ministro Sturzenegger nos dé la posibilidad de explicarle y nosotros de escucharlo a él, porque quizás está leyendo la ley de 1903, que no tiene nada que ver con lo que pasa ahora. La ley que hoy nos rige es la 27.171, de septiembre de 2015. Que ahora la deroguen nos ha creado una angustia enorme”.

El colombófilo promedio posee entre 80 y 100 palomas. El animal que cría y cuida pertenece a una raza especial, no es el que el vecino encuentra en la plaza. Nace y muere en cautiverio. En lo deportivo, una paloma puede competir unos seis años, y después se la utiliza para reproducción. La paloma mensajera tiene la capacidad de regresar siempre a su casa, sin que hasta el momento se haya podido dilucidar cómo es que lo logra. Por tratarse de “verdaderas atletas” se alimentan con una dieta especial.

Dagnino aclaró que las palomas de competición no tienen piojillos; “tres tipos de piojicidas diferentes les pongo: uno en spray, otro en gotas…Nada de eso tienen. La paloma es muy cuidada por nosotros, no sufre ningún tipo de maltrato”.

En la actualidad hay ocho colombófilos activos en Mercedes y otros tantos que crían animales para competencia o exposiciones. El club colombófilo que funciona en nuestra ciudad se encuentra ubicado en calle 8 entre 13 y 15.