La sequía en la cuenca del Paraná seguirá al menos hasta abril
Lo anticipó el ingeniero Juan Borús, responsable del Área Pronósticos en Instituto Nacional del Agua (INA), luego de reunirse el miércoles con expertos del Servicio Meteorológico Nacional.
“Encuentros como este terminan siendo un hito, porque uno va siguiendo día a día lo que se dijo en la reunión anterior y va teniendo indicios de cómo está el clima en toda la cuenca del Plata, y en especial en la cuenca formadora del río Paraná”, contó el especialista. El de la sequía actual “es un cuadro muy persistente, que comenzó en junio de 2019, y la gran pregunta que nos hacemos todos es cuándo empezará a normalizarse la situación. Pues bien, con el pronóstico climático en mano se confirma que de acá al 31 de marzo no vamos a tener grandes lluvias, al menos en la Mesopotamia, donde el registro está claramente por debajo de lo normal”, remarcó.
La provincia de Entre Ríos es la zona para la cual se espera la menor cantidad de lluvias en los próximos meses. Y la mitad norte de la cuenca del Plata, desde el paralelo que atraviesa la ciudad de Posadas hacia el norte, abarcando la cuenca alta del Paraná (en Brasil), la cuenca del Iguazú y gran parte de la cuenca del Paraguay, tendrá lluvias de normales o inferiores a lo normal, según los datos aportados por Borús. “Para cambiar la situación se necesitaría que en un período estacional como es éste, las lluvias fueran mayores de lo normal para que la humedad del suelo se normalice y que una vez que los suelos se hayan normalizado, los excedentes vayan a los ríos. Pero esa perspectiva por ahora no se tiene”, mencionó.

Con todo, Borús admitió que la variabilidad climática de la región se ha visto potenciada en el último tiempo. “Sin ir más lejos, en el primer semestre de 2019, el mismo año en que comenzó todo esto, el río Paraguay tuvo una de las crecidas más grandes de su historia. Se pasó en pocos meses de una gran crecida a una persistente bajante”. De repetirse esa variabilidad climática, estimó el especialista, “estaríamos bien porque vendrían las lluvias, tan necesarias al día de hoy para Paraguay, Brasil, Argentina e incluso para Bolivia”.
“¿Las inundaciones que está viviendo Brasil pueden ayudar a una crecida del Paraná?”, le preguntó Alberto Florella en Radio Meridiano. “No, y es buena la pregunta”, respondió Borús. “En esa zona del nordeste de Brasil donde hay inundaciones debería haber ahora una sequía. En vez de darse eso, se produjeron lluvias muy intensas. Pero en el lugar en el que sí debería llover, que es en la alta cuenca del Paraná, no está lloviendo desde hace al menos un par de semanas. Es un contraste totalmente anormal. Esa agua del nordeste, que es de la cuenca Atlántica, no llega al Paraná, para nada”, refirmó.
“Y más allá del caudal de los ríos hay que ver también que la preocupación es grande en lo agronómico porque en esta región que no alcanza los valores normales está incluida gran parte de la zona núcleo. Estamos en un momento crítico de la producción de granos y la falta de lluvias no es una buena noticia”, remató.
