Se cumplen dos años del retiro del nombre Padre Cuchietti de una calle mercedina

La difusión de una denuncia a través de Radio Meridiano había sacado a la luz una serie de abusos que el religioso cometió contra menores de edad, lo que derivó en la eliminación de su nombre de la denominación de la calle 114 entre 13 y 19.

 

 

Fue el 9 de marzo de 2021 cuando el Concejo Deliberante votó la derogación de la Ordenanza Nº 739/17, que reconocía al fundador del Instituto Parroquial Padre Ansaldo por su vasta labor educativa. Cinco mujeres habían denunciado en diciembre de 2020 ante el Consejo Pastoral para la Protección de Menores y Adultos Vulnerables, los abusos a los que el religioso las había sometido siendo niñas, mayormente en el momento de la confesión y en retiros espirituales.

“Nuestra intención fue siempre ayudar, con nuestra palabra, con nuestra acción; no sólo por nuestro caso sino por todos aquellos que están pasando por la mismo”, dijo hace un año Mariana Cáceres, una de las denunciantes, al recordar el aniversario de la derogación de la ordenanza. “Es difícil que te crean y te acompañen, y hasta es lógico que una parte de la sociedad mercedina haya dudado. Hoy, transcurrido este tiempo, no queremos volver sobre nuestro caso en particular sino sobre la importancia de poder hablar”.

Esta mañana, en diálogo con Alberto Florella, Cáceres volvió a ratificar aquella intención. “Hay que trascender el hecho y lograr que los organismos del Estado funcionen y lleguen a tiempo”, insistió. “Nosotras teníamos 12 o 13 años, transcurrían los años ’70, éramos muy vulnerables y faltaban las palabras, no como ahora. Hubo apoyos y resistencias a nuestra denuncia, y se entiende; a muchos les causó una conmoción interna la noticia. Pero lo que más valoro es que nos tocó a nosotras dar el ejemplo de lo mucho que se puede hacer colectivamente”.

El padre Héctor Cuchietti.

Cáceres había contado un año atrás que su abuso tuvo lugar “en el confesionario, era el modus operandi que (Cuchietti) tenía. A todas las denunciantes nos conmocionó la coincidencia en el patrón de acción”. Si bien inicialmente fueron cinco las mujeres que se atrevieron a revelar lo sucedido con el cura, la difusión de sus casos hizo que otras tantas se acercaran para contar que ellas también habían sido abusadas.

“La impunidad estaba garantizada por su rol en el plano educativo y en la Iglesia. Eso hacía que nadie se cuestionara si era un abusador. Pero, justamente, ese tipo de personas de bien, cercanas, confiables, usan muchas veces ese poder para abusar”, lamentó la denunciante.

Marcela Brown, otra de las víctimas, recordó que “el Concejo Deliberante accionó rápido” una vez que ellas presentaron una carta revelando los hechos y pidiendo el retiro del nombre de Cuchietti de la calle 114, que había sido impuesto en noviembre de 2017. También el Instituto Parroquial retiró una placa con el nombre del cura del frente del edificio. No hubo denuncias ante la Justicia (“los hechos habían prescripto”, según Brown), pero las víctimas consideran que fue suficiente con la exposición del caso a nivel social y ante el Obispado de Luján-Mercedes.

Para evitar que situaciones como estas se repitan, Mariana Cáceres exigió la implementación de la ESI “con contenido científico, laico y no binario”, justamente uno de los reclamos que impulsó la marcha por el Día de la Mujer Trabajadora, realizada el miércoles por las calles céntricas de nuestra ciudad.