A pesar de los controles siguen las picadas en La Trocha

El viernes hubo un gran operativo en el que se secuestraron 21 motocicletas, pero los vecinos continúan denunciando el peligro y los ruidos molestos.

 

 

 

Se labraron más de medio centenar de infracciones de distinto tipo (por escape no reglamentario, falta de seguro, de licencia de conducir, de casco y de patente, entre otras) en el operativo desplegado por la Secretaría de Seguridad de Mercedes, la Policía Comunal y el área de Seguridad Vial del Ministerio de Transporte.

Sin embargo, a pesar de ser la segunda acción de esta naturaleza que se lleva a cabo en las últimas semanas, parece que los problemas no se terminan. “No importó nada. En un momento salí de casa y me encontré con cuatro muchachones que me dieron miedo. Claro, venían a orinar. Y cuando se fueron me dejaron una camilla abierta. Tuve que volver a salir”, contó Angélica, que es paciente oncológica y vive en 25 entre 42 y 44.

“El viernes a la noche hacía calor y en la calle había un vientito fresco, hermoso. Pero mientras estuve afuera no pasó un solo móvil”. En la esquina de 42 y 25 dijo haber visto “nenes pequeños” acompañando a sus padres mientras corrían picadas, “¡a las cinco de la mañana!”

Angélica llamó a la Línea 147, donde admite que la contuvieron, pero no pudieron darle solución a su reclamo. “Es algo extraño lo que pasa con las motos y el ruido. Sin contar el olor a falopa y a orín que hay acá”.

Otra vecina, Marta, del barrio Payró, se quejó ante Radio Meridiano de que los operativos se concentran en la Av. 40 “pero en las demás cuadras es una vergüenza lo que pasa”. Una afirmación que fue ratificada por Angélica. “La 42 y 25 es el lugar donde paran, donde ponen la música. Vienen primero a las siete de la tarde, después pareciera que se van a cenar, y vuelven como a la una”.

“Hoy debería ir al médico a buscar medicamentos pero no puedo. Necesito dormir, no dormí en todo el fin de semana”, se lamentó la mujer. En la Línea 147 le dijeron que “no pueden hacer nada. Ellos mandan el móvil, pero ni una sola vez pasó. Y estuvieron hasta las siete y media de la mañana cantando enloquecidos”.

 

EN LA 40

Otra vecina llamada Ester se comunicó con Meridiano para denunciar también que “el viernes fue imposible dormir en la 40 entre 15 y 17 por las motos. Parecería que a la una de la madrugada largan (inician las carreras) y a partir de ahí fue increíble la cantidad de motos que se reunieron. Para peor, a la una y media se sumó una murga. Un desastre, y no se veían policías”, aseguró.

Ester recordó que hace un mes falleció una vecina de muchos años, Teresita, domiciliada en Av. 40 y 17, que sufrió una larga agonía, “y la gente que la cuidaba decía que era imposible el ruido durante la noche, lo que provocaba que ella se sobresaltara, algo muy triste. Ya no hay respeto por los mayores, por los niños, por nadie”.

La vecina reconoció que el sábado la situación estuvo un poco más tranquila pero dijo que escuchó comentarios de que “en la 1 de 40 a 22 ahora también hacen carreras”, lo que permite pensar que los motoqueros han mudado sus ruidosas reuniones a otros barrios. “Tienen que saber que la gente se cansa, hay personas muy muy enojadas. Un día a alguien se le va a salir la cadena y va a hacer un desastre”.

“El control debería ser constante. Ellos son muy piolas y tienen todo organizado. Lamentablemente, hoy los chicos se divierten mal”, se despidió Ester.