Con el otoño volvió el problema de las hojas
Dada la frondosa arboleda que caracteriza a nuestra ciudad, es una situación que se repite año a año. Llaman a no volcarlas en los contenedores de residuos urbanos.
Una postal típica de estos días en Mercedes es ver a los vecinos barriendo sus veredas y colocando la gran cantidad de hojas secas que se desprenden de los árboles en bolsas. También personal municipal barre los calles y amontana lo recolectado en bolsas negras que deja depositadas de a montones, por tramos, para su posterior retiro por parte de un camión de la comuna.
Lo que no debe hacerse en colocar las bolsas con hojas secas en los contenedores que existen en cada cuadra, ya que su disposición final no es la misma que la de la basura domiciliaria.
El tema fue motivo de análisis en la mañana de Radio Meridiano y Lucía Florella contó el caso de una familia que volcó sus hojas embolsadas en el container más cercano. A la mañana siguiente, el contenedor había sido vaciado por personal municipal y las bolsas, sacadas y apiladas junto a él para que otro camión las retire.
Propuso entonces que se fije un día a la semana para el retiro de hojas de los domicilios, y que se comunique a través de un timbreo en los barrios. Esto evitaría que los contenedores se llenen generando micro basurales a su alrededor. Aportaría, además, a la economía del Municipio, porque las autoridades deben pagar por los desechos sólidos urbanos que envían al Ceamse, y no tiene sentido hacerlo por un descarte orgánico que tranquilamente se podría compostar, achicando los gastos.
“El tema es que el vecino quiere que se lo retiren inmediatamente, no aguanta que las bolsas quedén ahí muchos días”, matizó el movilero de Meridiano Juan Carlos Schifini, siendo que no suele ser un residuo que atraiga alimañas ni genere olores nauseabundos en lo inmediato.
El equipo de la radio calculó que cada frentista tiene de uno a tres árboles dependiendo de la extensión del terreno. “Eso te da la pauta del volumen de hojas que caen, que hasta demandarían que cada vecino tuviera su propio contenedor en la puerta para descartarlas”.
