Cada vez peor: vehículos mal estacionados impiden la circulación de colectivos

A raíz de un incidente ocurrido el miércoles al mediodía en 14 y 31, donde dos camionetas detenidas bloquearon durante quince minutos el paso del Transporte Comunal y de una ambulancia, se reveló un problema que se repite con demasiada frecuencia en Mercedes.

 

 

Siendo ambos vehículos de gran porte, hubo que esperar a que aparezcan los propietarios para que las corrieran y el flujo de tránsito pudiera reanudarse con normalidad. “A mitad de cuadra hay un taller al que suele acercarse muchas combis y camionetas. El chofer del colectivo tuvo que tocar bocina hasta que se acercó uno de los conductores a cerrar el espejo de uno de los vehículos, pero como el colectivo igual no pasaba, lo tuvo que sacar”, explicó Daniel Zunino cómo se resolvió la situación.

El responsable del servicio municipal de transporte público comentó que “hoy en Mercedes hay arterias muy complicadas. A esto se suma que las camionetas grandes vienen ahora con los espejos demasiado separados de la carrocería, hasta unos veinte centímetros. Si a esto le agregás que la gente estaciona a medio metro del cordón, el combo es tremendo. Es imposible que pase un colectivo”.

Y no sólo sufre el transporte público, aclaró Zunino, “porque el colectivo tiene la misma medida que un camión de bomberos o de reparto. Las calles son angostas y si estacionan mal, el problema lo sufrimos todos”.

El funcionario mencionó que el recorrido de las líneas de colectivos locales es ampliamente conocido. “La Línea 1 que cruza la ciudad funciona hace setenta u ochenta años. Es sabido que pasa por la 12, la 14, la 22, la 24. No es que uno ahora metió una unidad en un lugar donde no puede circular. Lo que cambió es que las camionetas son más grandes y la gente al bajar no cierra los espejos”.

Los contenedores de residuos, que algunos vecinos se empeñan en empujar hasta las esquinas o paradas de colectivo, suman una nueva complicación al trabajo de los choferes.

 

LAS PARADAS

Otro problema frecuente, dijo Zunino, es que los autos estacionan muy cerca de las paradas e impiden que los colectivos se puedan acercar al cordón para facilitar el ascenso y descenso de adultos mayores o personas con discapacidad. Pasa mucho en la 22 y 23 y en 22 y 17.

La posibilidad de que se prohíba estacionar sobre el lado derecho, agregó, debería ser tratada por el Concejo Deliberante y salir como ordenanza. “El problema que existe es que en nuestra ciudad no tenés playas de estacionamiento privadas donde el que viene de la periferia pueda dejar su vehículo. Sin ir más lejos, uno va a Chivilcoy y tiene muchos estacionamientos disponibles como para no dejar el auto en la calle”.

En definitiva, el también chofer de colectivo atribuyó estos problemas a la falta de educación vial, “porque no se puede poner un agente de tránsito por cuadra para que vigilé cómo se estaciona”.

¿Hay chances de que se empiecen a utilizar colectivos más chicos?, le preguntaron en Radio Meridiano. “Si fuese posible ya lo hubiésemos hecho hace tiempo”, respondió. Ocurre que cuando la empresa Atlántida se hizo cargo del servicio, este dejó de ser provincial (por eso no lleva un número a partir del 500) y pasó a ser nacional (aunque hoy sea la Municipalidad la que está a su cargo). De ahí que forme parte de la red metropolitana de transporte, lo que lo obliga a cobrar las mismas tarifas del AMBA y a cumplir con los mismos requisitos. Entre ellos, contar con vehículos de piso bajo, de tres puertas y con motor trasero.