Está casi listo el gliptodonte que será emplazado en la reserva del arroyo Balta

Trabaja en su construcción el escultor Juan Ricardo Bartolomeo, hace ya un año y medio. Faltan los últimos retoques y detalles de color, antes de que sea trasladado a su emplazamiento definitivo.

 

 

 

La figura alcanza el tamaño real que supo tener la especie, aunque en verdad no se trata del tipo de gliptodonte más grande que existió en la región sino de uno intermedio sobre el que el artista investigó a partir de bibliografía. La pieza está realizada con cemento y hierro de seis milímetros de grosor. No obstante, la cabeza y las cuatro patas fueron realizadas primeramente en arcilla, se tomó el molde y luego sí se fabricaron en cemento.

Una viga hecha de hierro, cemento y piedra recorre toda la escultura, de la cabeza hasta la cola. El caparazón, en tanto, está realizado con hierro de cuatro milímetros y material desplegable. Las “florcitas” que presenta el caparazón en la parte superior fueron confeccionadas una por una por Bartolomeo. “Estuve dos meses pegándolas, una cosa de locos”, contó en una visita que la unidad móvil de exteriores de Radio Meridiano realizó a su taller.

“Si este trabajo me lo hubieran encargado treinta años antes ya lo habría terminado, pero bueno…Uno ya no es el mismo”, se justificó. “Con casi 72 años se complica un poco con la cintura”. La pieza terminada va a pesar unos 1.200 kilos, calcula el artista. El traslado hasta la reserva del Balta estará a cargo de personal municipal.

Es la primera vez que Bartolomeo realiza una réplica de un gliptodonte (los que están en el Parque Independencia no son de su autoría). Actualmente, espera la opinión del investigador Jorge Petrocelli sobre el color del ejemplar para saber si avanza o hay que realizar un cambio de tonalidad para hacerlo lo más cercano posible a la realidad.

Al ser de cemento, la pieza está preparada para resistir altas y bajas temperaturas, dado que estará emplazada a la intemperie. “Lo único que espero es que la cuiden, que no la usen de asiento”, sostuvo. La obra no tiene un nombre en particular, pero el artista bromeó con llamarla “el Bartolodonte” haciendo un juego de palabras con su apellido.

Tal vez sea esta la última pieza grande que realice el escultor. En diálogo con Lucía Florella contó que ya no está para encarar trabajos que le demanden tanto esfuerzo. “Tal vez haga alguna otra cosa chica, pero ya no más animales como este o personas de cuerpo entero”, avisó.