Con un monumento honran la figura del médico Fortunato Benaím

Mercedino y una eminencia mundial en materia de cirugía plástica y medicina del quemado, una obra lo recuerda desde hoy en Av. 30 entre 17 y 19. Al acto de inauguración asistieron familiares, discípulos y el intendente municipal.

 

 

También estuvieron presentes la presidenta del Concejo Deliberante, Mariana San Martín, y Miriam Ávila, directora del Colegio Nacional Florentino Ameghino, del cual el catedrático fue alumno y motivo por el cual el monumento fue emplazado frente a la sede de esa institución educativa.

Durante el acto se recordó el desarrollo académico y profesional de Benaím, y el aporte que realizó a la medicina y al mundo científico. “Fortunato nos enseñó a vivir. Solía repetir que el arte y la ciencia se combinan y en saber matizar está la clave. Aquel que sólo sabe medicina, ni medicina sabe”, lo recordó Horacio, un amigo suyo, al dirigir la palabra a los presentes.

Evocó además que el médico, fallecido en septiembre de 2023 a la edad de 103 años, desde los nueve tocaba el violín en Mercedes durante las funciones de cine. Y que se pagó la carrera actuando con una destacada orquesta de tango en Buenos Aires. “En los congresos internacionales, después de dictar una conferencia magistral, no era raro que le pidieran que tocara el violín o el piano, o que se luciera bailando un tango”, compartió.

En el taller de carpintería que montó en su casa reconstruyó la geografía de Mercedes en pequeñas piezas que legó a sus nietos.

“Fue un médico excepcional, un formador inigualable, un apasionado de la música, un trabajador incansable, un hombre que nunca bajaba los brazos hasta completar sus proyectos. Y al mismo tiempo, alguien que supo disfrutar de la vida, de su familia y sus amigos”, ponderó el orador. Y celebró que nuestra ciudad reconozca ahora de este modo “a uno de sus hijos más ilustres”.

Alejandra Benaím, hija del facultativo, se mostró emocionada por el reconocimiento y destacó que Mercedes marcó a fuego la vida de su padre. “Acá tuvo una infancia feliz junto a sus padres y hermanos, sobre todo con José, su casi mellizo, gran compañero de aventuras, con quien sólo se llevaba once meses. Acá descubrió muchas de sus pasiones: la música, la investigación, la medicina, la docencia, las manualidades y el servicio a los demás como norte”.

En cada entrevista, contó Alejandra, el cirujano siempre hacia referencia a Mercedes con orgullo, así como al Colegio Nacional. “Dejó un legado enorme a la cirugía del quemado, fue reconocido internacionalmente, participó de un sinnúmero de asociaciones y congresos, formó a muchísimos médicos. Socio fanático del Rotary Club, no se perdía una reunión. Disfrutó de la vida y la vivió intensamente”. De parte de los hijos del Dr. Benaím, Alejandra donó al Colegio un retrato de su hijo dilecto para que sea siempre recordado en las aulas. La obra artística, que replica una imagen parcial de un mural pintado en una de las paredes del Hospital Rivadavia de Buenos Aires, se encontraba colgada en el escritorio del médico y sus hijos decidieron ahora entregarla como recuerdo a la institución educativa donde se educó.

Este viernes y sábado permanecerá abierto a la ciudadanía el museo-escuela del Colegio Nacional, para que los vecinos puedan conocer un poco más sobre la figura de este destacado médico.

Al hacer uso de la palabra, el intendente Juan Ustarroz destacó que, “no por casualidad, hace poco tiempo el Colegio recuperó su museo, donde justamente se encuentra el famoso ‘perro de Benaím”, que él creó en el patio de su casa y hoy está a disposición de todos”. Mencionó además la inclusion de un código QR en el monumento, para que las generaciones más jóvenes tengan acceso directo a la historia y el legado del homenajeado.

“Reconocer es volver a pasar por el corazón personas y hechos. Por eso es importante hablar de hombres como Benaím, que puso la medicina al servicio del pueblo”, concluyó.