Cerrada al tránsito la Av. 1 para mejorar una zona inundable

Es a la altura de la 22 bis, donde esta mañana comenzaron a levantar el asfalto para solucionar el constante estancamiento de agua.

 

 

En días de lluvia, una cuadra entera terminaba convertida en una gran pileta, de ambas manos. La carpeta asfáltica tiene actualmente allí 25 centímetros de alto. La intencion es removerla y colocar otra de mayor altura. Esta obra se vincula con el gran canal que se construye sobre la 113 para llevar el agua de lluvia hasta el río Luján de manera directa. Esa otra construcción llegó ya hasta el predio del Sindicato de la Carne. Después de estar un tiempo frenada, se reanudó recientemente.

Los martillos neumáticos trabajaban de manera incesante en la mañana de hoy, mientras que el tránsito era desviado por la calle 20, tanto hacia la derecha como a la izquierda. En sentido contrario, el desvío se produce en la 24, hacia la mano izquierda.

Desde la unidad móvil de exteriores de Radio Meridiano, Juan Carlos Schifini consideró a ese punto como “el lugar donde se junta más agua en toda la ciudad”, por lo que celebró la novedad. Calculó que “la ejecución de la obra va a demorar varios días”.

Emmanuel Pérez Carrera, secretario de Obras Públicas municipal, comentó asimismo que se trataba de “una demanda histórica de los vecinos que este problema fuera solucionado”. Confirmó que la iniciativa se enmarca dentro de la del desagüe pluvial de la 113, para el que la Provincia aportó asistencia técnica y financiera. Justamente, ese gran desagüe va a llegar hasta la Av. 1 y 22 bis.

La acumulación de agua venía provocando la rotura de losas del asfalto e incluso de cloacas. En el día de hoy, personal municipal se encargaba, justamente, de reparar esas losas de hormigón, “muy deterioradas, por cierto”, además de realizar un zanjeo.

No obstante, el funcionario reconoció que “esto es un paliativo ya que la solución final la va a dar el pluvial que va a correr por debajo de la tierra”. La previsión de las autoridades es de una o dos semanas de trabajo intensivo, y luego otras dos semanas para que fragüe el hormigón.