Autarquía del INTA: ¿cuáles son los riesgos?

La agencia de extensión Mercedes continúa funcionando a la espera de novedades, luego de la firma del decreto presidencial. Trabajan allí seis profesionales de carrera.

 

 

Desde el martes, a partir de la rúbrica de un decreto por parte del presidente Javier Milei, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria perdió su autarquía. Se trata de un organismo hasta ahora independiente, con más de setenta años de trayectoria, que trabaja en la investigación, desarrollo y extensión de conocimiento en la agroindustria. Ahora pasa a depender del Poder Ejecutivo.

A lo largo de su historia, los destinos del INTA los marcó un consejo directivo integrado por un director nacional (de carrera), un presidente (designado por el Gobierno), universidades y entidades agropecuarias (Sociedad Rural, Federación Agraria, Coninagro, etc.). “Es decir, el sector privado estaba dentro del comité que decidía las estrategias y políticas del INTA a largo plazo. Con este cambio, ahora dependemos del Poder Ejecutivo, lo cual es muy nocivo para una organización de investigación y extensión, que trabaja con plazos muy largos”, opinó Ignacio Zunino, responsable del INTA Mercedes.

En ese sentido, por ejemplo, el Instituto lleva adelante un plan estratégico elaborado en 2015, cuya meta fue fijada a 2030. “Ahora, en cambio, estaremos a disposición del gobierno de turno a medida que vayan cambiando”.

Con todo, Zunino aclaró que el INTA Mercedes sigue funcionando con normalidad. “Habrá que ver cómo se reorganiza”, dijo. “El Instituto no es un gasto sino una inversión, y ha quedado demostrado en muchos trabajos científicos. Por cada peso que se invierte en el INTA se recuperan cuatro o cinco pesos”.

 

SIN TERRENOS

En nuestro partido, el INTA no posee terrenos propios, “aunque a menudo nos confunden con la estación experimental de Gowland, que depende del Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires”, aclaró Zunino. Sólo cuenta con una oficina cedida en comodato por la Municipalidad.

No obstante, el INTA Mercedes depende de la estación experimental Pergamino, que sí tiene varias hectáreas donde se realizan ensayos. Las actividades allí han sido auditadas, “pero por ahora no corren riesgos”, estimó.

Por el momento, el titular del INTA Mercedes se ha propuesto “esperar y ver qué pasa”. De todos modos, explicó, “queremos comunicar la situación, que la sociedad esté en conocimiento, por el impacto que puede llegar a tener a mediano o largo plazo”. En ese sentido, comparó la situación del organismo agroindustrial con la del Hospital de Pediatría Garrahan.

Seis profesionales trabajan en la actualidad en la agencia de extensión local, entre ellos dos veterinarios, una bioquímica y dos agrónomos. Todos ellos son profesionales de carrera y su ingreso al INTA se dió por concurso. A nivel local también existe un consejo directivo integrado junto a entidades de la zona.