En un mundo para diestros, se celebró el Día del Zurdo
El neurocirujano Juan Marelli analizó el origen de esta condición en los humanos y las posibilidades que ofrece de mantener el cerebro activo. El 13 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Zurdera.
El médico recordó que “el cerebro humano está divido en dos hemisferios: el izquierdo, que gobierna la parte derecha del cuerpo, junto con otras funciones, y el hemisferio derecho, que rige la parte izquierda. En este último grupo se ubican los zurdos”, señaló. La explicación más lógica de esta condición es, a su criterio, que el hemisferio izquierdo, además de controlar la mano y la pierna derecha, maneja el lenguaje hablado y el entendimiento de símbolos que permite transmitir un pensamiento o entender el entorno. “Ese hemisferio es el oficinista del cerebro, el que razona y piensa lógicamente el mundo. El hemisferio derecho, en cambio, es más irracional, el que responde más emocionalmente”.
Ya en la Prehistoria había una dominancia del hemisferio izquierdo en el ser humano. Las herramientas encontradas así lo demuestran. La necesidad de adaptarse a nuevos entornos recayó desde aquellos tiempos en el hemisferio izquierdo, que domina la mano derecha. Y es por eso que las herramientas se construyeron para la mano derecha, porque así lo necesitábamos”.
Hoy, la proporción de zurdos en la población es de diez a uno. También hay ambidiestros, claro, “porque el reduccionismo apenas nos ayuda a entender o explicar algunas cosas, pero las variantes del cerebro son muchas”, dijo Marelli. “En realidad el cerebro funciona como una unidad, aunque determinados sectores hayan desarrollado habilidades específicas”
El cerebro humano se desarrolla hasta los veinte años de edad. “El área prefrontal, que nos hace ser más racionales en nuestras decisiones, se termina de desarrollar más o menos a esa edad. Y en ese tiempo el cerebro tiene la capacidad de reubicar funciones. Eso se llama plasticidad neuronal. Se lo puede hacer por carga genética o por la propia capacidad de tener la funciones cerebrales distribuidas en ambos hemisferios”, amplió el médico. Ya después de esa edad el cerebro deja de ser tan plástico.
¿Se puede aprender a utilizar el lado inhábil del cuerpo?, le consultaron en Radio Meridiano. Y Marelli respondió que sí, que “es cuestión de entrenamiento. El cerebro tiene esa capacidad, que incluso prevé enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Aprender habilidades nuevas, un idioma o un oficio, genera nuevas conexiones dentro de la red neuronal del cerebro y evitar que las funciones permanezcan estáticas. Es como enviar al cerebro al gimnasio”.
