Sigue la polémica con el PAMI: ¿quién paga los platos rotos?

Enojados, con razón, porque aparentemente la obra social aplicó cambios que los perjudican en lo económico, los médicos de cabecera sopesan empezar a cobrar copagos a los afiliados. Hablan de 5.000, 10.000 y hasta 40.000 pesos por consulta. ¿Qué culpa tienen los jubilados?

 

 

La semana pasada, algunos de los facultativos que atienden por la obra social en Mercedes (apenas dos de ellos, hay que decirlo) y un grupo de jubilados autoconvocados alzaron la voz frente a las oficinas de 16 y 25 por la situación planteada desde las altas esferas de PAMI. Es lógico: los adultos mayores temen que el servicio se resienta aún más de lo que está.

Sin embargo, los profesionales traían un as bajo la manga, que afectará, de concertarse, a esos mismos afiliados que salieron a apoyarlos: analizan empezar a cobrar un bono extra por consulta para -según dicen- costear los gastos fijos (secretaria, luz, etc.).

Es decir: la mayor obra social del país los perjudica con una decisión administrativa y ellos, en lugar de enviarle una carta documento, organizarse y reclamar ante la Justicia, se dan vuelta y le cargan todo el peso del problema al jubilado o pensionado. Insólito.

Se rumorea que los profesionales médicos que atienden por PAMI en Mercedes (que son trece) se están moviendo para lograr un aval de los mismos jubilados autoconvocados que les permita a ellos moverse sobre terreno seguro para aplicar el copago en lo inmediato.

Del mismo modo, están contactando con prestadores de otros servicios para la salud que también atienden por PAMI para tratar de convencerlos de sumarse el cobro del bono.