Alerta por potenciales despidos en el peaje de la Autovía 5

A medida que avanza la privatización de esa ruta nacional, que se concretaría finalmente en julio, crece el temor de que decenas de trabajadores pierdan sus puestos. De ochenta empleados, sólo ocho mantendrían la relación laboral.

 

 

Ante esta situación, la agrupación política Epika, encolumnada detrás de la figura de Axel Kicillof, se solidarizó con los empleados del peaje y ha dado a conocer la situación de incertidumbre que atraviesan. Andrea Ricaldi, referente de esa facción política en nuestra ciudad e integrante de la Asamblea de Mujeres Mercedinas, precisó que son ochenta las familias que están viendo tambalear su principal fuente de ingresos.

Ricaldi explicó que el mes próximo finaliza el contrato de concesión de la autovía con la firma Corredores Viales y comienza a operar el grupo mendocino Ceosa, “que va a dejar a ochenta familias de Mercedes sin trabajo”. El lunes, dijo, desde Epika mantuvieron un contacto con algunos de los trabajadores de las cabinas de Olivera que les confiaron que “no saben si van a mantener su fuente laboral”.

La dirigente planteó que, “dentro de la modernización, habría a pensar bien cómo se hace para que las familias no se queden sin trabajo. Porque a ellos les hablan de la llegada de cabinas automáticas que dejarían sin funciones a los cajeros”.

Pero Ricaldi le agregó a este tema el de la seguridad vial porque, según su testimonio, la nueva empresa contaría con sólo dos vehículos para asistir en un tramo de más de 200 kilómetros de extensión. “Imaginate tener un accidente en 9 de Julio y que el móvil esté en Mercedes”, alertó.

Pérdida de empleos y deterioro de la seguridad vial son las principales red flags que enarbolan desde Epika. Para peor, siempre según Ricaldi, “las indemnizaciones van a ser pagadas en cuotas. Los trabajadores ni siquiera pueden pensar en poner un negocio para salir de esta situación”.

El gremio Sutpa, atento a este panorama, había reclamado ya una reconversión de los trabajadores, siendo reabsorbidos para la realización de otras tareas, pero -en palabras de Ricaldi- la nueva empresa no tiene en sus planes realizar esa reconversión.

Yendo todavía más allá, la dirigente política y social manifestó que, “como toda empresa privada, desde ya no va a querer invertir en rutas”, dando muestras de un poder de anticipación que más de un jugador compulsivo envidiaría.

Ricaldi teme que, al quedar ochenta trabajadores sin empleo, esto represente “un golpe muy fuerte para Mercedes, en un contexto en el que además no se están viendo las inversiones que, según algunos concejales, nos iba a traer el RIGI”, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.

Por último, Ricaldi insistió en que cualquier modernización “debe hacerse con la gente adentro, con un Estado presente que regule cómo se va a ir implementando. Porque no sé puede, de un día para otro, dejar ochenta familias en la calle”.