La directora de Participación Ciudadana y Relaciones con la Comunidad analizó los acontecimientos de la última semana a la luz del atentado contra la vicepresidenta.
“A medida que pasan las horas y los días uno va tomando mayor conciencia de lo que al principio parecía una broma, porque llegamos a pensar que el arma era de juguete. Como mujer política y mujer en esta sociedad surge ante este hecho una comparación con lo que le pasa a nuestro género: este odio hacia Cristina no puede dejar de compararse con el sistema patriarcal”, opinó la exconcejala mercedina y dirigente del Frente de Todos. “Hace un tiempo ya que está estigmatizada, no sólo Cristina Fernández de Kirchner como persona sino una dirigente política que fue dos veces presidenta y hoy es nuestra vicepresidenta. Hay un trabajo sistemático para haber llegado a esto”.
La funcionaria está convencida de que “no fue un loquito suelto el que perpetró el atentado, el intento de magnicidio, sino que es consecuencia de un trabajo de un sector de la política y de los medios concentrados de comunicación que inoculan ese odio. Lo de la semana pasada tal vez hay sido la máxima expresión de ese odio que se ha inoculado, no solamente a una dirigente sino a la democracia”.
Puesta a analizar quienes son los que, a su criterio, “tratan de inocular ese odio, desde las medios de comunicación se puede ver que son los nietos, bisnietos, tataranietos de quienes en nuestra vasta historia han aniquilado a una parte de la sociedad, los de la (Revolución) ‘Fusiladora’, los que dieron en el ’76 el golpe de Estado. Hoy, lamentablemente, hay una parte de la dirigencia política que también está involucrada en esta democracia rara que pretenden tener”.
“Debemos repetirnos todos los días que a algunas cuestiones las argentinas y los argentinos ya les dijimos ‘nunca más’ a partir del año ‘83”, concluyó en diálogo con Alberto Florella por Radio Meridiano.

El diputado reconoció que esto no es nuevo, “ya en escritos de 1817 o 1820 veíamos como la condena y la descalificación pública eran utilizadas” para socavar las bases del poder; y coincidió con Alberto Florella en que una táctica similar utilizó el régimen nazi con la premisa de ‘miente, miente que algo queda’.
Ustarroz destacó asimismo la necesidad de alentar “una cultura del encuentro, de la reflexión, de la construcción colectiva, que es clave para enfrentar este tiempo. Me gusta hablar siempre con la gente de los centros de jubilados y ellos me dicen ‘hemos salido de tantas crisis…’ Y sin embargo, uno cree que la que está atravesando es siempre la crisis mayor y la más difícil. Como pueblo no debemos perder la autoestima ni el rumbo. Existe la cadena del desánimo, de que nada sirve, de que todo se hace mal, de que hay que irse o enojarse con el país. Pero cuidado que del enojo al odio hay un camino muy cortito. Por eso digo que hay que transitar el camino del encuentro, del diálogo, de la diversidad. En estos tiempos de tanta turbulencia llevar un mensaje más esperanzador es necesario”.
Por otro lado, en el día en que se cumplieron setenta años de la imposición del nombre de Eva Perón al recinto de deliberaciones, hecho ocurrido en 1952, en el mismo año de su fallecimiento, se descubrió una placa recordatoria y se exhibió un video en el que se recordaron las vivencias de una de las fundadoras de la rama femenina del Partido Justicialista en Mercedes.