Facundo Bobbio es padre y es médico, pero hoy se pone la camiseta y sale a reclamar. Su historia, o mejor dicho la de su hija, terminó bien. Sin embargo, la falta de respuestas, la ausencia del Estado y el incumplimiento de la ley por parte de prepagas y obras sociales es lo que la gran mayoría de las personas con algún tipo de discapacidad viven en la Argentina.
“Hoy al ver la cara de felicidad de Manuela decidí involucrarme para cambiar este sistema cínico y perverso donde los únicos beneficiarios son los grupos empresarios y gremios que lideran prepagas y obras sociales”, así lo cuenta Facundo en su Facebook. “La historia de mi hija terminó bien”, indica Facundo quien aclara que el final feliz se debe a su propio y privado esfuerzo, a tener la posibilidad de pagar el audífono que su hija necesita.
El caso de Manuela, quien nació con una cardiopatía, es hipoacúsica y tiene retraso madurativo, es uno dentro del 10,2% de la población argentina en esta condición según datos de 2018 provistos por el INDEC. Su familia hizo todo lo que las leyes solicitan para obtener lo que por derecho corresponde: “hicimos hasta un amparo judicial y se negaron a pagar”, explica.
Facundo es médico especializado en cirugía bucomaxilofacial y está en contacto constante con familias con hijo e hijas con diversas discapacidades y necesidades. “Cuando les consulto por sus tratamientos”, dice al aire de Radio Meridiano, “me explican que hace años que esperan. Veo niños de 4, 5 años que están esperando por una cirugía”. La ley 22.431 junto con la ley 24.901 existen desde hace más de 35 años y obliga tanto al Estado como a Obras sociales a prestar atención médica, brindar servicios de diagnóstico y control, medicamentos y accesos equitativos a la educación y otros derechos. Sin embargo, casos como el de Manuela son tristemente comunes debido, en principio, a una década de atraso en su reglamentación y una historia eterna de desidia, laberintos administrativos estatales y privados e intereses económicos de las prestadoras.
Como padre y médico, a Facundo no le quedan dudas: las prepagas y las obras sociales imponen trabas administrativas permanentemente de forma que la gente se canse. “Lo que hacen con los afiliados es un manoseo y un desgaste. En el desgaste consiguen que la gente se pierda”, explica.
Todos los años Manuela necesita el mismo tratamiento, realizar las mismas terapias y contar con su acompañante externa en la escuela. Todos los años es la misma pelea. Saben que estarán hasta cinco meses para intentar llegar al primer día de clases con todo listo para que la niña cuente con lo necesario, sin embargo, nunca saben si van a lograrlo y admite que han pagado para evitar la frustración.
El caso de la hija de Facundo es una situación de privilegio. Él sabe que la gran mayoría no llega a poder brindarle a su hija o hija los tratamientos que necesita para que tengan la vida que se merecen y también sabe que es el derecho de todos y todas los argentinos y por eso hoy quiere hacer llegar su reclamo a todos los rincones del país. De hecho su posteo tuvo amplia circulación y el primer pedido de colaboración: es para Valentin Lemos. Su familia está en plena campaña para conseguir USD 17.500 y comprar el implante que necesita. Nos compartió la cuenta para que podamos seguirlo: https://www.instagram.com/todosporvalentinlemos/
