Dady Brieva llega con sus historias de otro tiempo
Este jueves a las 21 presenta ‘Super Dady, el mago del tiempo’ en el Teatro Argentino. “Los actores que asumimos una posición política, como Beto Brandoni o como yo, también hacemos cosas artísticas”, comentó.
“Hace 38 años que hago monólogos. Con ‘Dady Man’ recorrí tres veces el país, y en la pandemia hice este ‘Súper Dady, el mago del tiempo’, actuando una serie de historias y anécdotas que no han quedado grabadas porque en esa época no había YouTube ni nada de eso, que sólo se mantienen vivas a través del relato. Lógicamente, con mucho humor, pero también con nostalgia. Es el recuerdo de una época en la que no teníamos nada y sin embargo éramos muy felices“, contó en diálogo con Alberto Florella en su programa ‘Comunicación y vida’.
A propósito del afiche publicitario de la obra, donde su figura se multiplica en otras tantas, Brieva reconoció que “en la obra hay muchos Dady, uno adolescente, uno niño, uno en relación con su padre, otro en relación con sus abuelos, con su madre; hay un Dady en el amor, otro en el barrio; y a través de todos ellos se refresca una historia real de las décadas del ’60 y ’70”.

A sus 65 años, Brieva contó que “en los ’70 hacer teatro y pensar que se podía vivir de eso habiendo nacido en Villa María Selva, Santa Fe, era algo impensado. Siempre lo hablo con otros actores que vinimos del interior: el miedo que te da irte para Buenos Aires y quizás no volver es algo tremendo; porque el volver es también asumir una suerte de derrota, entonces uno hace todo para que eso no pase. Siempre recuerdo que cuando llegué a Buenos Aires parecía ‘Rosa de lejos’. Vine con el ‘Chino’ Volpato (en el que fuera su compañero en el trío Midachi) en el ’88 y me enfrenté con otro mundo”.
“Yo cuento cosas en la obra y a la gente joven le parece estar viendo ‘Harry Potter'”, comparó. “No pueden creer que mi época un tipo se subía al techo de chapa y orientaba la antena para agarrar, con suerte, el Canal 7 de Buenos Aires”.
‘Súper Dady’, dijo, “soy yo contando historias, como lo hacía Luis Landriscina. Recuerdo que yo tenía los casetes de Landriscina y los escuchaba una y otra vez aunque ya me sabía todas las historias. Para las Fiestas, alguna disquería sacaba un bafle a la vereda y la gente se paraba a escuchar los cuentos de Landriscina; era algo notable”, recordó.
Respecto de su compromiso político de los últimos años, el actor mencionó que “los actores que asumimos una posición, como Beto Brandoni o como yo, también hacemos cosas artísticas que no tienen que ver con la política. Esto es como cuando tocaba Pugliese, que era comunista y sin embargo toda la gente lo seguía; una cosa no tiene nada que ver con la otra”. Con todo, admitió que “uno no está en este mundo para que todos lo quieran. Yo no le voy a cambiar la cabeza ni la vida a un mercedino, y por otro lado, nadie deja de ir a ver a Brandoni o a Miguel del Sel porque piense distinto a ellos”.
