“En días como este uno vuelve a las Islas”
En vísperas del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, el excombatiente Julio Haro recordó la gesta del Atlántico Sur y anunció nuevos homenajes a las víctimas.
“Es muy difícil desprenderse de Malvinas, no existe un solo día en que podamos hacerlo; en días como este uno vuelve a las Islas”, contó el exsoldado mercedino, radicado ahora en Mar del Plata. “Es imposible que nos saquemos a esa persona que fuimos porque de allá todos volvimos siendo distintos”, remarcó.
Haro había salido de baja del servicio militar con un permiso especial, pocas semanas antes del inicio del conflicto bélico con el Reino Unido. Pero volvieron a convocarlo. “Nos subieron a un micro y nos llevaron a Buenos Aires y ahí ya nos esperaba un Hércules que nos llevó al Sur, y de ahí a las Islas”, recordó en diálogo con Mario Oscar Mango por Radio Meridiano. A diferencia de otros conscriptos mercedinos, Haro estuvo destinado en Puerto Argentino. “Creí que los ingleses nunca vendrían, pero a partir del 1 de mayo (de 1982) la historia cambió”.
Plantado en el presente, el veterano, quien fuera postulado al Premio Nobel de la Paz, destaca “a todos mis compañeros, que siendo chicos pusieron lo que había que poner, pelearon como leones y murieron siendo dignos. Los propios ingleses, nuestros enemigos lo reconocieron”.
En el campo de batalla, donde ‘El Petiso’ Mónaco fue su “compañero de pozo”, dice que “primaron la empatía, la solidaridad. Nos pusimos espalda con espalda, compartimos lo que había para comer y leímos juntos las cartas de nuestras madres”.
“Mi cuerpo sabe cuando se acerca el 2 de abril; sin relojes ni brújulas. Como también sabe cuando es 14 de junio o 1 de mayo. Me cambia el rostro, me cambia el humor, me cambia todo”, asegura. A los adolescentes y jóvenes para los que hoy brinda charlas en las escuelas “les explico que las guerras son inútiles, no hay guerras buenas, o santas, o justas. Nosotros siempre vamos a reclamar las Malvinas pero va a ser de los jóvenes la labor de recuperarlas a través de la paz”.
¿Qué falló?, le preguntó Mango. “No sé que hubiese pasado si la guerra hubiera durado dos horas más. Falló la estrategia pero no el coraje y la valentía de cada uno de mis compañeros”.
Con serenidad cuenta que durante mucho tiempo vivió “muy renegado de todo lo que era inglés, hasta que sané al volver a las Islas en 2008” y luego, al viajar a Londres y conocer a aquellos que ayudaron a identificar los cuerpos de los soldados argentinos fallecidos. “Que le devolvieran la identidad a 120 compañeros fue muy sanador”.
Hace veinte días Haro regresó nuevamente de Londres, donde brindó charlas en universidades, “una experiencia única”. Lo entusiasma pensar que pronto le cederán a un grupo de excombatientes un predio al pie del Aconcagua, en Mendoza, para construir un nuevo memorial. Como el que avanza en Mar del Plata, donde construirán una suerte de réplica del cementerio de Darwin pero que en lugar de placas y cruces tendrá árboles, todos de la misma especie. Lo cuidarán cerca de 40.000 alumnos de escuelas secundarias. “Con ellos -dice Haro- nunca va a morir la causa Malvinas”.
