“Con controles, podríamos volver a bañarnos en el río”
Hace cuatro años se analizaron muestras de sedientos y del agua en trece puntos del Parque Independencia, y todos arrojaron resultados normales, contó el exdirector de Ambiente municipal, Juan Cruz Mendía. Llamó a proteger la masa forestal ribereña.
Luego de la lluvia torrencial del lunes, el río Luján salió de su cauce, con la consecuente alarma para los vecinos. Según las autoridades municipales, en Mercedes llovió en pocas horas todo lo esperable para el mes de febrero. Se precipitaron unos 150 milímetros.
¿Qué es lo que pasa? Mendía, quien actualmente se desempeña como consultor privado y docente universitario, abonó la teoría de un “fenómeno tropical similar a los que se dan en Brasil, porque la temperatura prácticamente no bajó, no hace frío. Hay que analizar estos hechos: en un día llovió todo lo del mes, pero en enero no llovió nada. Fue el enero más caliente del planeta desde que se tiene registro. Cuando uno era chico las lluvias eran graduales y las estaciones se diferenciaban más. Las transiciones eran más marcadas. Pero hoy está todo más mezclado. Algo está pasando”.
El experto señaló al tan mentado cambio climático como responsable de estas situaciones. “Fijate que hoy no se puede hacer un pronóstico del clima a tres meses, algo que antes si era viable. Algo pasa. Tendremos que acostumbrarnos a la incertidumbre”.
Respecto del desborde el río, Mendía llamó a hacer uso de la memoria: “estamos en una llanura inundable, el río Lujan siempre se inundó, eso es histórico. Entonces, si uno se va a vivir al borde del río debe atenerse a las consecuencias”.
La función de las plantas y los pastizales, dijo, es la de retener el agua. “La retienen cuando llega y la van largando de a poquito. Ahora, si hacés un camino, el agua se pierde, se va. Eso pasa en las ciudades, en el campo cuando hay monocultivo, y en las márgenes de los ríos que han perdido su masa forestal. Los arroyos y el río Luján tendrían que tener en sus márgenes una selva en galería que hoy no existe”.
De modo que en las actuales circunstancias el río funciona como un canal y ya no como un río en sí. “Pasa a gran velocidad y se lleva todo, pero dentro de un mes estamos otra vez en sequía. ¿Cómo puede ser que si llovieron 150 o 200 milímetros, dentro de un mes estemos sin agua? No la estamos pudiendo retener y la perdemos. Eso es consecuencia de las ciudades sin árboles y sin contención”.
Para el exfuncionario mercedino, obras como el Paseo Ribereño que se viene construyendo en nuestra ciudad forman parte de un cambio cultural. “A la gente la naturaleza le gusta, pero creció con el prejuicio de que los ríos o arroyos están contaminados y no hay que meterse. Las ciudades, empezando por Buenos Aires, se desarrollaron dándole la espalda al río. Buenos Aires tiene tres arroyos, los tres entubados, y se los pierde. Lo linda que sería Buenos Aires con tres arroyos que la recorran”.
“Si uno vive al lado del río debe cuidarlo, revalorizarlo. No debe estar sucio o descuidado. Es un círculo que hay que fomentar. Bienvenido sea el Paseo Ribereño porque le va a dar un impulso al ciudadano para ir a conocer la zona y empezar a cuidarla”, dijo.
“Al río hay que tenerle respeto pero no miedo. El río Luján siempre se inundó; entonces, no porque ahora se desborde hay que empezar a pensar en una nueva obra para ensancharlo. Debemos volver a darle valor a las masas forestales que lo circundan”.
“La gente grande nos cuenta que antes se bañaba en el río. ¿Se podrá algún día volver a eso?”, le preguntaron a Mendía en Radio Meridiano. Y el especialista respondió que sí. “Yo nací en Olavarría y vivía frente al arroyo Tapalqué, donde me bañaba. La gente decía ‘noooo…Ese agua está contaminada’. Pero es más una idea instalada. Hace cuatro años hicimos un estudio de agua y suelo en el Parque Municipal para ver cómo estaba el barro, que es donde puede haber la mayor cantidad de contaminantes. Analizamos sedientos de trece lugares y no se encontró nada anormal. Tampoco en el agua. Es cierto que hay muchas algas porque existe mucha materia orgánica. Pero con una buena campaña de cuidado se puede ir volviendo de a poco a bañarse en el río Luján”.
