Cumple 123 años la Fundación Nicolás Lowe
La entidad filantrópica que en nuestra ciudad sostiene el Hogar Lowe para el cuidado de niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, alberga en la actualidad a 24 menores y pide ayuda económica.
Eduardo Rodríguez, actual presidente de la Fundación, aclaró que la fecha de la apertura del entonces orfanato, en junio de 1902, en realidad no es exacta, pero bien vale la ocasión para reconocer el trabajo de Nicolás Lowe y su esposa Anita Frogatt en favor de las infancias.
Lowe formó parte de la ola inmigratoria de irlandeses que llegaron a la Argentina y se afincaron en Suipacha y Mercedes, lo que hizo que se considerara a la ciudad como “la capital de Irlanda en la Argentina”. Lowe era uno de los pocos irlandeses protestantes de ese grupo de mayoría católica. En nuestro país, el recién llegado conoció a Anita, una mujer viuda y activa participante de la Iglesia Metodista, él se vínculo con esa iglesia (que hacía unos treinta años tenía presencia en nuestro país) y, por su carácter de hacendado y filántropo, “movido por la fe, tuvo el impulso de compartir el fruto de su trabajo”, contó Rodríguez.
Fue así un impulsor de varias iniciativas e instituciones en Mercedes: de la Sociedad Rural, del Hotel de Inmigrantes, de un banco. A nivel nacional alentó la creación de un Ministerio de Agricultura y fue socio fundador del Jockey Club. Cree Rodríguez que fue Lowe quien bautizó como Altamira a esa zona del partido de Mercedes, en honor a una bastante parecida que había en su pueblito natal en Irlanda. Tanto Nicolás Lowe como Anita murieron a fines de 1902, en noviembre y diciembre, con un mes de diferencia.
El único patrimonio que se mantiene de aquellos años es el hogar, dijo el directivo, ya que el lugar donde funcionaba la granja fue vendido y urbanizado. ¿Por qué en el hogar hay ahora muchos menos niños y adolescentes que años atrás? Rodríguez lo atribuye a los cambios en el tratamiento de los casos de infantes en situación de vulnerabilidad.
EL HOGAR
El edificio actual del Hogar data de 1922, tiene 103 años. La capacidad inicial era para cincuenta niños varones huérfanos de padre, a los que las mamás no podían mantener. Se buscaba convertir a esos menores en hombres de bien cuando abandonaran el hogar a los dieciocho años. El lugar supo llamarse también Instituto Lowe. Desde 2005, a raíz de la Convención de las Naciones Unidas por los Derechos del Niño, “se modificó sustancialmente la atención a la niñez. Los niños dejaron de ser objetos a ser cuidados y pasaron a ser sujetos con derechos básicos inalienables. Es entonces cuando cambia la legislación nacional y se abandona el concepto de patronato. Los orfanatos pasan a ser hogares convivenciales, es decir, lugares donde los niños deben pasar el menor tiempo posible”.
Al Lowe le fijaron un cupo máximo de 24 niños bajo su tutela. Esto hizo que hoy una parte del hogar en Mercedes esté en desuso. En el año 2000, la Fundación abrió una segundo hogar en Villa Sarmiento, con capacidad para ocho niñas o niños. Reciben en ambos hogares desde bebés hasta adolescentes de hasta 18 años. En algunos casos, son grupos de hermanos.
A diferencia de las primeras décadas, dijo Rodríguez, no es ahora la pobreza la que lleva a los niños a este tipo de hogares sino determinadas situaciones que ponen en riesgo sus derechos. Por “razones intendibles”, añadió el director, hoy no se permite que una familia saque del hogar a un niño para pasar el fin de semana en su casa.
Sobre el sostenimiento del hogar, Rodríguez remarcó que “el 85 por ciento de nuestro presupuesto se destina al personal” y pidió: “necesitamos asistencia financiera”. Quienes puedan colaborar deben contactarse a través de www fundacionlowe.org.ar.
