Quita Landi celebra 103 años de vida
En la casa-museo creada por quien fuera su esposo, el artista plástico Octimio Landi, la cumpleañera recibió la visita de Radio Meridiano y hasta les preparó el café a sus invitados.
Acompañada por Marcela Brown, Quita abrió las puertas de su particular hogar, repleto de esculturas, láminas y cuadros colgados en todos los ambientes. Quita nació el 9 de junio de 1922 pero fue anotada un día después, el 10. “Son 103 años, nada más”, bromeó al agradecer el saludo de Lucía Florella y Juan Carlos Schifini, quienes le acercaron los buenos deseos de todos los oyentes de Radio Meridiano. “Dios no sabe que existo, por eso no me lleva. Por más que le pido que me lleve con los míos, todavía me tiene acá”.
Quita agradeció estar “siempre acompañada por gente hermosa. Desde que me casé me vine a vivir acá. Apenas se terminó, nos casamos y ya nos mudamos”, contó. “De todas las obras que hay en la casa no tengo una preferida. Las quiero como si fueran mis hijos, a todas por igual”.
En la vivienda de dos plantas ubicada en 39 entre 32 y 34 se exponen trabajos de Landi (1920-2005) en todos los ambientes, incluidos la escalera y el baño. “Hay obras de todas las épocas, algunas que las hizo incluso antes de conocernos. Tengo, por ejemplo, una maceta que mi marido hizo a sus once años. Todavía la conservo con una plantita”. El frente de la casa, también intervenido de manera artística, fue idea y obra del propio Octimio Landi.
El festejo de los 103 años de Quita tuvo dos etapas. Durante la mañana, la homenajeada recibió los saludos de sus amistades en su hogar, y por la tarde compartió una mateada en casa de una amiga.
Si bien fue toda sonrisa durante la visita de Meridiano, la dueña de casa prefirió no hablar de un problema que la angustia: la propiedad del legado artístico. Aparentemente, habría sido engañada para firmar un documento en el que cedería la obra de Octimio Landi a una persona que no forma parte de su familia. Esto sería transcurridos diez años desde su fallecimiento, tiempo en el que la vivienda debería mantenerse abierta como casa-museo, al resguardo de una Comisión de Amigos. Las dudas al respecto son muchas.
“Si bien, como ella dice, le pide a Dios que se la lleve, por alguna razón Quita sigue estando acá con nosotros. Creo que es para darnos un ejemplo de bondad, de amabilidad y desinterés ante todo”, arriesgó Marcela Brown sobre el final de la visita.

