Ludopatía: avanza entre los jóvenes y hasta hay padres que la financian
Las posibilidades que ofrece la tecnología, que permite acceder a los sitios de apuestas en apenas un clic y sin restricciones de edad, conspiran contra la adicción del juego, que tanto se ha extendido en el último tiempo.
“Antes, para apostar, uno tenía que ir al casino y demostrar que no era menor de edad para poder ingresar. Hoy, en cambio, todos tenemos un celular. Con apenas un clic y sin siquiera bajar una aplicación, haciendo una transferencia de dinero y respondiendo un mensaje de WhatsApp, ya se puede estar apostando. Nadie pregunta la edad no piden DNI. Cualquiera puede jugar”, resumió el cuadro de situación la licenciada en Psicología Valentina Stagno.
Según la profesional, los adolescentes, sobre todo los varones, comienzan a apostar a los doce años, y “a partir de los catorce ya se ve un enganche patológico en ellos”. Al componente social y psicológico le añade Stagno “una parte neurológica porque cuando uno se inicia en los juegos de azar se enfrenta a la incertidumbre de no saber si va a ganar. Y esa expectativa genera adrenalina. Cuando ganás, el cuerpo libera dopamina, una sustancia química que nos da un placer inmediato. Esa sensación placentera es tan rápida que se vive como una euforia que uno quiere prolongar”.
“Y surge en ese marco la sensación de que uno puede llevar a predecir resultados. La persona piensa que viene en una buena racha y debe seguir jugando para le seguirá yendo bien. O lo contrario: perdí tantas veces, que ahora sí me va a ir bien. Todas excusas para seguir jugando”, añadió en su visita a los estudios de Radio Meridiano.
Cuando el cerebro humano empieza a acostumbrarse a la dopamina, cada vez necesita jugar más para mantener esa sensación placentera que antes se daba con apenas un poco de adrenalina. Es ahí cuando nace la adicción.
Sobre la promoción de plataformas de juego a través de influencers o de publicidad en las camisetas de los clubes, la psicóloga lamentó la propensión de “los argentinos a aceptar consejos de personas con un poco de conocimiento, aunque no siempre sea sobre el tema”. Un 12 por ciento de los jóvenes ludópatas llegan al juego por publicidades deportivas, y el 8 por ciento lo hace a través de influencers. No obstante, el 64 por ciento empieza a jugar por recomendación de y con amigos.
“Los chicos juegan en el recreo, con la plata que los padres les dan para comprarse un alfajor. Juegan dentro mismo de la escuela. Los padres, pero también los docentes, tienen que estar preparados para ver ciertas señales”, subrayó la experta.
LA ESCUELA
¿Es una solución impedir el uso del celular en la escuela? Stagno cree que puede servir para neutralizar las situaciones de grupo que hacen que un chico, por no quedar al margen de sus pares, decida apostar. “En el querer pertenecer, muchas veces se animan a experimentar cosas nuevas y esa puede ser una. Pero la prevención debe ir un poco más allá”, postuló.
En ese sentido, dijo estar acostumbrada a escuchar padres que no tenían idea de que sus hijos apostaban. “Y los chicos llevaban perdido un montón de dinero, sus ahorros, incluso llegando a vender cosas, como el skate, para tener algo de plata”. En este punto la profesional remarcó que el juego se asemeja mucho a una droga. “La adicción no es solamente con sustancias”.
También ocurre que, como la ludopatía no tiene mayormente evidencias físicas, cuando las hay, los padres las atribuyen a que su hijo “está atravesando la adolescencia. Si se encierra en el cuarto o está muy irritable es porque es adolescente, y no siempre es así”.
En contexto más graves, incluso las propias familias financian las apuestas de los adolescentes “porque les parece algo gracioso, simpático”.
La licenciada Stagno dictará un taller online sobre esta temática, destinado a padres y docentes, el próximo 9 de agosto a las 18.30 hs. Informes e inscripción a través del perfil de Instagram @psicologa.valentinastagno, o al celular (2324) 502240.
