Se cumplen 202 años del último malón en territorio mercedino

El 27 de octubre de 1823 se produjo una sangrienta incursión de un grupo de doscientos aborígenes contra el fortín que en aquel tiempo resguardaba la frontera interna. El hecho es recordado con la Cruz de Palo levantada “en la 26 al fondo”.

 

 

 

“En realidad, la refriega no ocurrió donde hoy se levanta la Cruz sino a quince kilómetros de Mercedes, casi en el límite con Suipacha. Ese es un lugar simbólico donde la primera Cruz de Palo fue colocada en 1937″, contó hace un tiempo la profesora de Historia Mónica Brown en comunicación con Radio Meridiano.

El combate tuvo lugar en la cañada del arroyo Moyano, en la margen izquierda del río Luján. Textos históricos afirman que “del violento encuentro resultó que finalmente ganaron los indios, quedándose con el ganado y un número de vidas perdidas no registrado. En las filas militares murieron cerca de cuarenta efectivos que fueron enterrados en las inmediaciones”.

Una placa colocada al pie de la Cruz de Palo recordaba hasta hace un tiempo “el lugar de la hecatombe” y a “los mártires de la civilización”, aunque no sea ese el sitio preciso en el que ocurrió el enfrentamiento. Es más: según algunas versiones, la Cruz actual estaría ubicada a unos 150 metros de otra que se levantó aun antes de 1937 y que fue destruida por desconocidos.

El recordatorio, contó Brown, fue declarado de Interés Patrimonial por parte de la Municipalidad en 2018, aunque supo estar en mal estado de conservación, rodeado por un basural y sin las placas de bronce que habían sido colocadas en su base.