Árboles caídos, autos dañados y voladura de techos por el intenso temporal
Durante la madrugada se abatió una fuerte tormenta sobre el partido, con ráfagas de hasta 73 kilómetros por hora y 22 milímetros de lluvia en el casco urbano.
En la zona rural, el pluviómetro de la Estación Experimental Mercedes, en cercanías de Gowland-Agote, registró 26,4 mm. de precipitaciones. Desde noviembre último no se producía una tormenta de esta intensidad en el distrito, aseguró la directora de Protección Civil local, María Agustina Loré. En aquella ocasión los vientos alcanzaron los 90 kilómetros por hora.
Si bien este fenómeno resultó algo más débil, los daños fueron numerosos porque la mayoría de la población no estaba al tanto del pronóstico de temporal. Desde las 3 de la madrugada y hasta las 9 hs. se recibieron más de 50 llamados a la línea 147 por problemas vinculados con la tormenta. Dos cuadrillas de Protección Civil trabajaron desde temprano atendiendo los reclamos de los vecinos, junto con personal de las áreas de Servicios Públicos, Espacios Vedes y Desarrollo Social.

Un árbol caído impide el paso del tránsito en calle 20 entre 11 y 13.
“En el barrio Favaloro se escuchó un sonido raro, un silbido, como si se tratara de la cola de un tornado”, admitió uno de los muchos vecinos que se comunicaron con Radio Meridiano para denunciar los daños producidos por el vendaval. Una de las zonas más afectadas fue La Picada, en el kilómetro 107 de la ruta 5, donde el viento arrancó parte del techo de una estación de servicio YPF, dobló una antena (“como si hubiera sido de plástico”, narró un testigo) y llegó a mover un tanque de unos 4.000 kilogramos de peso, según confirmó el propietario del comercio, Mariano Llamosas.

Destrozos en la estación de servicio YPF de La Picada.
Mariano Palomeque, gerente de EDEN, confirmó que el temporal dejó sin suministro eléctrico a unos 4.900 usuarios, pero las primeras reparaciones permitieron que 2.400 hogares y comercios recuperaran la energía en las primeras horas del día. A media mañana, los barrios Peñaloza, Rosedal y Favaloro continuaban sin luz, luego del corte producido a las 4 de la madrugada. Tampoco había suministro eléctrico en las zonas de Altamira y Gowland. En el barrio San Luis, sobre calle 20, una cuadrilla trabajaba a esa hora con motosierras tratando de cortar las ramas de un árbol caído que impedía el paso del tránsito.

Las ramas caídas alcanzaron a varios automóviles estacionados.
Un balance parcial arrojó como saldo al menos tres techos volados: en calle 154 y 61, en 32 entre 47 y 49, y en calle 7 entre 112 y 114. Hubo además vehículos aplastados por ramas y árboles (uno de ellos en Acceso Sur y calle 156), cables caídos (en calle 33 entre 24 y 26 y en la intersección de 20 y 11, entre otros sitios) y zonas anegadas.
Según la responsable de Protección Civil, “existía un alerta del Servicio Meteorológico Nacional que avisaba que habría tormentas fuertes y vientos de la velocidad que finalmente tomaron. Nuestra guardia estaba avisada, por eso se puso a trabajar apenas comenzó la lluvia”. En diálogo con Lucía Florella a primera hora de la mañana, Loré calculó que solucionar todos los problemas planteados “nos va llevar todo el día, sobre todo en cuanto a coordinar con empresas privadas en los casos de caídas de postes”.
La tormenta y sus consecuencias se replicaron en zonas aledañas como Suipacha, Lobos, San Andrés de Giles (donde hay “destrozos tremendos” en las afueras del casco urbano, según el ex jefe del Cuerpo de Bomberos Voluntarios local, Daniel Barbatto), Chivilcoy, Saladillo y 25 de Mayo.
