Agustín Barbatto, en la cima en los Andes patagónicos
El atleta mercedino resultó el más veloz de su grupo en el denominado Cruce Saucony, en la cordillera de la provincia de Neuquén. Hizo un tiempo 10 horas, tres minutos, siete segundos.
En esta edición de la prueba, desarrollada en Villa La Angostura, participaron unas 8.000 personas que corrieron en cinco grupos de entre 1.200 y 1.400 integrantes. Barbatto formó parte del Grupo 2, que corrió el martes, miércoles y jueves de la semana pasada, quedando primero. Atravesó en tres días unos cien kilómetros en zona de montaña.
Por tradición, contó Barbatto, en esta prueba no se realiza un ranking general de todos los corredores sino que se destaca al campeón de cada grupo, como fue su caso.
El mercedino de 33 años ya había participado de esta carrera en 2016, año en el que se corrió en San Martín de los Andes. Volvió ahora, después de casi diez años, “y por suerte pude mejorar el rendimiento”, dijo.
Al no tener la posibilidad de entrenar en zona montañosa, el foco de su preparación para este tipo de pruebas se encuentra en la fuerza que desarrolla en el gimnasio Entrenar es Vida, con Federico Achille. Trabaja allí también en la prevención de lesiones. Barbatto corre entre sesenta y ochenta kilómetros por semana repartidos en cuatro o cinco jornadas. Los fines de semana recorre distancias más largas a un ritmo más tranquilo. Durante la semana son carreras cortas y más internas. Asimismo, practica yoga con Florencia Sánchez.
El deportista, que es ingeniero industrial y trabaja en una firma asociada a Arcor, en Luján, no participa de un grupo de running aunque participó de El Cruce Saucony con otros nueve corredores que asisten a su mismo gimnasio.
TRES ETAPAS
La partida del Grupo 2 fue el martes 2 desde el centro de Villa La Angostura, y el clima estuvo feo. La primera meta fue hacer cumbre en el Cerro Bayo, a 32 kilómetros del punto de inicio. Allí la temperatura era de -2°C, con viento y llovizna. Ya el miércoles, que se corrió en una zona de bosque patagónico, el clima mejoró, y el jueves, en los últimos 31 kilómetros, el grupo hizo cumbre en el cerro O’connor corriendo al filo de la montaña, “con sol pero mucho viento”.
El primer campamento para el descanso se ubicó en el lago Espejo Grande y el segundo, en el lago Correntoso. Allí los atletas comen y duermen en carpas (hubo unas ochocientas) compartidas entre dos personas. El día previo a la largada los deportistas entregaron una mochila que fue llevada por la organización hasta esos dos puntos del recorrido. Durante la carrera, Barbatto llevó con él agua y algún alimento liviano, además de las prendas obligatorias: buzo polar, campera rompevientos y una manta de supervivencia.
Sus tiempos de carrera fueron:
Primera etapa: 31 kilómetros en 3:14 hs.
Segunda etapa: 32 kilómetros en 3:22 hs.
Tercera etapa: 31 kilómetros en 3:36 hs.
Barbatto es amante de las carreras de montaña, a las que recorre sin escuchar música, “escuchando mi respiración y mi propio ritmo, para saber cuándo apurar y cuándo bajar”, dijo por Radio Meridiano. Realizó tres o cuatro carreras de montaña por año. Acostumbra entrenar en Tandil. También ha viajado a Córdoba, y varias veces a la Patagonia. La próxima prueba en la que se medirá será en marzo, en la carrera Bariloche 100. Espera estar listo para correr en el cerro Fitz Roy en octubre.
