LUIS MIGUEL EN BASE MARAMBIO

Luis Miguel Perez Becerra, nació en San Juan, pero desde diciembre pasado vive en La Antártida. El Suboficial Auxiliar, está instalado en la Base Antártica Marambio y es el encargado de controlar los vuelos que salen y llegan. Cómo es trabajar en el territorio austral.

 

El sol sale entre las cinco y seis de la madrugada. La noche dura sólo cerca de cinco horas. Sin embargo, la actividad e investigación argentina en el territorio blanco, no cesa desde hace 117 años.

Luis Miguel Perez Becerra, Suboficial Auxiliar, es el encargado de que todo vuelo que despega y aterriza en la Base Antártica Marambio sea exitoso. “Se cubren vuelos con helicópteros y avión Twin Otter DHC 6. La puesta en marcha, carga de combustible, aterrizaje, despegue entre otros trabajos”, comentó el joven suboficial de 34 años oriundo de San Juan.

En la base las temperaturas oscilan, en esta temporada, los 0°. Sin embargo, al moento de la nota, la sensación térmica era de -9°. “Te acostumbrás al clima. Cero grado para nosotros está muy bien”, dijo Perez Becerra quien forma parte del equipo antártico desde diciembre pasado.

Luis Miguel, es oriundo de San Juan y a sus 14 años se fue a vivir a Puerto Madryn junto a su familia. Allí, estuvo viviendo 10 años donde entró como soldado voluntario en Comodoro Rivadavia hasta que en 2006 ingresó al Instituto de Formación de Ezeiza en Buenos Aires. Luego de pasar por su San Juan natal y por Puerto Madryn como destino, fue trasladado a la ciudad de Mendoza donde formó parte de la Brigada IV para finalmente, llegar a la Base Antártica Marambio. “Se dio luego de un proceso largo de selección y entrevistas que al día que de hoy me genera orgullo y alegría porque no es fácil cumplir con los requisitos” dijo el experto en control de incendios.

Su día transcurre entre el control de los vuelos y, como segundo trabajo, la separación y clasificación de residuos. Algo fundamental en un territorio como el continente de hielo.

Perez Becerra, cuenta que en esta base sólo se admiten personas solas, sin familia y que su alimentación “es como la de todos, sólo que con un poco más de calorías” y bromea mientras se despide: “tal vez comemos dos guisos por día. Cosa que no creo que estén haciendo en Mercedes por estos días”.