MARIANA CARBAJAL EN EXCLUSIVA
La periodista y escritora especializada en temas de género y feminismos, habló sobre el caso del cura abusador Héctor Cuchietti, el lugar de la iglesia y la importancia de la palabra y la escucha como parte de la reparación necesaria. La periodista publicó recientemente la historia en la edición dominical de Página/12. “Sería fundamental que el Arzobispado haga una disculpa pública. Sabemos el peso que eso tiene”, declaró.
Cuando en 2020 se promulgó la Ley de interrupción voluntaria del embarazo, Mariana Carbajal hacía 11 años había publicado un libro sobre la temática, aportando al debate luego de investigar y publicar el tema durante años en el diario nacional Página/12. La periodista, con 3 libros más editados y un programa especializado en el canal Diputados Tv, le dedicó doble página a la historia que comenzó con la denuncia contra el ex cura Héctor Cuchietti por abuso sexual y un pedido de derogación de la ordenanza que colocaba el nombre del cura a una calle mercedina.
Si bien la derogación (VER NOTA) ya fue aprobada y las denunciantes consideran que parte de la reparación fue cumplida, le hecho que la noticia sea publicada en un periódico de la talla de Página/12 le da mayor difusión y ayuda a no dejar de tener en agenda los repetidos casos que enfrente la Iglesia Católica.
“La historia me interesó porque destaca la importancia de poder hablar por más que hayan pasado más de 40 años”. Mariana Carbajal
“La historia me interesó primero porque destaca la importancia de poder hablar por más que hayan pasado más de 40 años. Me gusta reflejar historias por fuera del ámbito metropolitano, construir desde una mirada más federal”. Una noticia que, esta vez, nace en nuestra ciudad, pero no es ajena a la realidad global. Carbajal, condensa y destaca: “Sabemos la historia de la Iglesia Católica: No sólo en Argentina sino en el mundo en relación a los casos de curas pedófilos ha sido proteger, cambiarlos de lugar, nunca denunciar y proteger a las víctimas.”
En 2019, Carbajal publicó su cuarto libro “Yo te creo, hermana”. Allí recopila testimonios en primera persona, una especie de cartografía del machismo. El creer y dar lugar a la escucha es, dice, algo fundamental que el feminismo supo hacer espacio. Durante su nota en Página/12, destaca el testimonio de Claudia: ella se sumó a la denuncia luego de que se hiciera pública la carta que presentaron las 5 mujeres. Su caso resalta ya que, según cuenta la víctima, el cura conocía su situación de vulnerabilidad familiar y se aprovechaba de ello. Años atrás, Claudia, había hablado. No dio nombres, pero dio datos suficientes para que sus propios compañeros pudieran saber de quién se trataba. Sin embargo, fue en vano: muchos no le creyeron. “Es importante saber lo reparador que es para las víctimas de abuso sexual que las escuchen y se les crea. Aunque sabemos que este cura está muerto, aunque incluso estando vivo hubiese sido difícil por lo que marca las leyes de proscripción”, la palabra es fundamental, comenta la también una de las impulsoras del movimiento NI UNA MENOS.
“Acá lo importante es que las mujeres lo pudieron contar y tuvieron recepción en la sociedad para escucharlas y, de alguna forma, esa reparación de quitarle el nombre y sacarle esos laureles a ese personaje funesto y a la complicidad social.” Mariana Carbajal
En el título de su nota, Carbajal se refiere a la figura de “héroe de la ciudad” con la que contaba Cuchietti hasta el momento. “El título me pareció pertinente porque tiene que ver con la historia de Mercedes”, sin embargo, resalta: “curas pedófilos encontramos en todos lados” y aclara: “acá lo importante es que las mujeres lo pudieron contar y tuvieron recepción en la sociedad para escucharlas y de alguna forma esa reparación de quitarle el nombre y sacarle esos laureles a ese personaje funesto y a la complicidad social.”
“Sería necesario que el Arzobispado haga un pedido de disculpas público. Sabemos el peso que eso tiene”. Mariana Carbajal
Al día de la fecha y luego de la publicación de la periodista, se sumaron nuevos testimonios y comentarios que confirman el también caractarer colaboracionista con la última dictadura cívico- militar. La calle 114 ya no lleva el nombre de Cuchietti y el Arzobispado realizó un pedido de disculpas a las víctimas. Para Carbajal es un insuficiente: sería necesario que “el Arzobispado haga un pedido de disculpas público. Sabemos el peso que eso tiene”, dice y desde su largo recorrido profesional periodístico, resalta una y otra vez: “lo importante es el impacto que tiene para quienes han sufrido esta situación y para otras mujeres que tal vez todavía no se animan y mantienen encorsetada en su memoria esos dolorosos recuerdos”
