Dominguita, 40 años de servicio al prójimo

Es una de las enfermeras históricas de la ciudad, que junto a colegas de todos los tiempos están siendo homenajeados con una muestra de fotografías, mobiliario y objetos en el Museo Víctor Míguez.

 

Dominga Santina Pelli es su nombre completo, pero todos en Mercedes la conocen por el diminutivo y la recuerdan por su trato amoroso en situaciones límite. “El dolor es lo peor que podés pasar. Los médicos me decían ‘vos tenés que calmarlos’, y yo les daba calmantes y cariño. Esas cosas no se olvidan nunca”, contó Dominguita en diálogo con Alberto Florella por Radio Meridiano.

Le faltaban tres meses para cumplir cuatro décadas de servicio cuando se jubiló, después de una carrera profesional que transcurrió en su mayor parte en la Clínica Cruz Azul. “Yo empecé de mucama, pasé por el lavadero, por la cocina, hice de todo. Fue estando en la Clínica Güemes de Luján que me decidí a estudiar enfermería y lo hice en la Cruz Roja. Siempre tuve un gran apoyo de los médicos, me tenían mucha confianza, me elogiaban; ‘ella siempre está en todo’, decían”.

“Empecé a trabajar estando ya casada, a los 18 años, un 1º de Mayo. Por eso nunca quise tomarme franco ese día, no porque me pagaran el triple sino porque era como reafirmar mi amor por lo que había elegido. Cada vez que paso por la Clínica la miro y pienso cómo la quería”, señaló.

Con todo, a sus 94 años, Dominguita reconoce que los tiempos han cambiado y que la enfermería actual ya no es la de antes. “A una enfermera nada le cuesta hacerle un punto a un accidentado. Pero bueno, ahora no es como en aquellos años, es otro sistema, muy distinto”, reconoció.

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Dominguita junto a Ana María

Durante quince años trabajó de noche y le ha tocado vivir momentos duros e imborrables. “Es muy triste cuando un padre se accidenta y te dan al hijo para que lo cuides hasta que lleguen los familiares -confió-. Tiene que gustarte mucho lo que hacés porque a veces resulta muy traumático. Imaginate tener que cuidar a un chico cuya mamá murió en un accidente de colectivo”.

Jorge Piñero, el hijo de Dominguita, recordó por su parte que “no importaba la hora o si llovía. Papá la acompañaba a todos lados, en cualquier momento que fuera. No era por el trabajo, era por el amor a la gente”.

Las enfermeras históricas de Mercedes, junto con los auxiliares de la salud que en los últimos dos años estuvieron en el frente de batalla contra el covid-19, están siendo homenajeados con una muestra organizada por el Municipio y el Hospital Blas L. Dubarry, gestada por iniciativa de Gabriela Florella. La exposición permanece abierta en la casona donde funcionara el consultorio del doctor Míguez, en calle 12 entre 21 y 23.