Clima y comunicación: los riesgos que podrían neutralizarse
Una vasta zona de la provincia de Buenos Aires se vio sorprendida en la madrugada del lunes por un temporal que no había sido debidamente anticipado. ¿Pudieron haberse minimizado los daños?
En comunicación con Radio Meridiano, el ingeniero Juan Borús, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), analizó la situación planteada a la luz de la escasa información que los medios comunicacionales brindan sobre fenómenos climatológicos puntuales.
El trabajo mancomunado del INA con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) comenzó con la creación misma del sistema de alerta hidrológica que Borús preside actualmente. “Treinta y tres años hemos cumplido, y desde el primer día hemos estado codo a codo con el SMN. Pensemos que en muy pocos países ocurre lo que acá, que el Servicio Meteorológico trabaja por un lado y el hidrológico, por otro. En Bolivia, Colombia, Perú y otros lugares ambas áreas funcionan integradas. Acá nunca fue así, pero existe de nuestra parte un compromiso permanente de complementación”, amplió.
Respecto del fenómeno climático que se desató en la madrugada del lunes sobre el partido de Mercedes y aledaños, Borús lamentó que no se difundan debidamente las alertas del SMN, “sobre todo porque esta temporada el Servicio Meteorológico ha tenido mejoras muy importantes en materia comunicacional. Ellos vienen evaluando desde hace tiempo cómo llegar a la gente y cómo evaluar el impacto que produce en la población un fenómeno meteorológico, por lo cual su trabajo está orientado a satisfacer todo la información que necesita el ciudadano común”.
Según el experto, “el tema comunicacional es grave. Desde el INA también estamos trabajando en la adecuación de los tiempos y en un uso mejor y más adecuado de los medios de comunicación, por ejemplo, de las redes sociales. Esto nos obliga a replantearnos en qué momento uno debe decir algo y en qué términos debe hacerlo”.

La ciudad de Santa Fe bajo el agua, en mayo de 2003.
En esta línea, Borús recordó que “quizás el peor problema en la inundación de la ciudad de Santa Fe en 2003 fue el comunicacional. El aspecto más débil en aquella situación fue la comunicación, mucho más que el aspecto técnico de evaluación de lo que podía pasar”.
Lo de Santa Fe, dijo el referente del INA, “fue una bisagra. Hubo una cadena de errores de todos los que estuvimos cerca de aquella situación y debemos analizarla en retrospectiva con el sentido más crítico posible. No obstante, los argentinos somos hijos del rigor y, no por nada, se trata de la ciudad más resiliente de la Argentina. Santa Fe ha aprendido de lo que sufrió en el ’98 con el río Paraná, de lo que le pasó en el 2003 con el Salado y de lo que vino después, en el 2007, con la lluvia local”.
No obstante, la novedad hoy en la persistente bajante que sufre la cuenca del Plata, que “se observa de manera muy evidente. También en este caso la comunicación debe ser un puente entre el que maneja la información y el que la recibe y sufre el impacto” de la situación, concluyó.
