Un mercedino, en la primera línea de la música antigua mundial

El tenor Jonatan Alvarado acaba de grabar, junto a otros dos argentinos y para un prestigioso sello europeo, un álbum con piezas de Josquin Desprez, un compositor fundamental del Renacimiento.

 

En ‘The Josquin Songbook’ Alvarado unió su voz a la de la soprano María Cristina Kiehr (argentino-danesa radicada en Suiza), y estuvieron acompañados por el guitarrista Ariel Abramovich (afincado en España), quien en este caso interpretó la vihuela. El disco acaba de ser editado por el sello español Glossa, especializado en música antigua, a pocos meses de haberse cumplido quinientos años del fallecimiento de Desprez.

Grabado en la catedral de Pontevedra, el álbum contiene transcripciones de las obras más significativas en la producción del músico francés, además de dos piezas breves de Cristóbal de Morales y Francisco de Peñalosa.

El primer contacto de Alvarado con la música antigua fue en el coro municipal mercedino, a través de su directora Amalia Guaragna. “Ella nos introdujo en las composiciones de fines del siglo XV y del siglo XVI, y me enseñó la pronunciación del español antiguo”, contó el artista en diálogo con Alberto Florella por Radio Meridiano. “Con todo eso conocimiento me explotó la cabeza”.

Formado luego en Dirección Coral, Orquestal y Composición en la Universidad Nacional de la Plata, en 2011 el cantante viajó a radicarse en Holanda. Es licenciado con honores en canto -especialidad Música Antigua- y laúd por el Conservatorio de Amsterdam, y su especialización en el repertorio medieval y renacentista continúa hasta el día de hoy bajo la guía de Rebecca Stewart.

Sobre el modo en que llegó a grabar este álbum, Alvarado comentó que la iniciativa fue de Abramovich, quien “hace tiempo quería trabajar con la legendaria” soprano Kiehr. Fue él quien lo invitó a sumarse al proyecto. “El disco sale ahora por este sello con tanta historia, por lo que representa un gran espaldarazo para mi trabajo”, admitió.

Los primeros “dos o tres años en Europa los pasé estudiando y trabajando de cualquier cosa”, reconoció el artista, pero ahora, ya asentado, “encontré mi propio nicho en la música antigua”, dijo. Radicado desde hace nueve años en La Haya, llegó a cantar para el rey Guillermo de Holanda y el rey Felipe de España, aunque todavía no tuvo la oportunidad de conocer personalmente a nuestra compatriota, la reina Máxima.

Mientras prepara la grabación de un disco sobre las influencias y el modo de interpretar de Carlos Gardel entre los años 1900 y 1912, con guitarras de la época, se ilusiona con volver a caminar las calles de Mercedes, anhelo que espera poder cumplir en noviembre próximo.