Un grupo independiente de vecinos alimenta a casi 300 personas en una olla popular

El Colectivo Solidario se formó a la luz de las necesidades que sufren cientos de familias afectadas por la crisis económica. Se reúne todos los jueves en el barrio Facundo Quiroga II.

 

 

Más de 44.000 comedores de todo el país han dejado de recibir alimentos de parte del Estado nacional, y en Mercedes a la necesidad se la mira de frente. Junto con la denominada ‘mesa contra el hambre’, la primera en constituirse en todo el territorio bonaerense, muchos vecinos han puesto manos a la obra.

El Colectivo Solidario debutó dos semana atrás con la realización de una olla popular en la calle 65 bis y 16, del barrio Facundo Quiroga II. Mirna Chavero, una de las integrantes del Colectivo, comentó que “nos urge la emergencia alimentaria, que es cada vez más notoria. En Mercedes particularmente, la no llegada de alimentos desde la Nación nos impulsó a ir sumando gente para convertirnos en un nuevo actor político-social en la ciudad”.

El primer jueves se acercaron a la olla popular unas 200 personas, mientras que esta semana el número subió a 300. “Se sumaron muchas familias numerosas, de hasta ocho integrantes, algunas llegadas desde otros barrios”, comentó Chavero, que en su vida diaria se desempeña como docente de Lengua y Literatura. Para unificar y poder brindarles a todos una misma comida, el Colectivo solicita donaciones de fideos guiseros o arroz. Ha podido sumar dos cajones de pollo cada jueves para enriquecer el alimento, y también algunas verduras. “Y a medida que lleguen más donaciones podremos brindar un menú más variado”, dijo.

Las donaciones de comida o de dinero se pueden acercar coordinando al teléfono (2324) 530211. “No pertenecemos a ninguna agrupación política -aclaró la vocera-, nos moviliza esta situación tan angustiante. Sólo les pedimos asesoramiento para cocinar y algunas ollas a la gente del MTE”. El objetivo del grupo es poder ir gestionando más aportes privados, a la espera de que se sume también el Estado municipal. El mayor temor es que las donaciones individuales, que no son sistemáticas sino variables, dejen de llegar.

Para estrechar el vínculo entre los vecinos del barrio, la organización invita a quienes se acercan a comer a que participen de la elaboración de los alimentos. “De esto modo se sienten parte y la solidaridad se resignifica”.