Una zamba escrita por un seminarista homenajea a los curas gauchos
Manuel Asenzo, novicio de la Arquidiócesis de Mercedes-Luján, presentó el tema en el día en que se commemora la institución del sacerdocio.
“El Jueves Santo se recuerda la institución del orden sagrado, del sacerdocio, y me pareció oportuno que la canción saliera esta semana para homenajear a todos los sacerdotes y a los fieles que a través de ellos reciben la gracia que necesitan de Dios”, comentó en diálogo con Lucía Florella por Radio Meridiano.
La celebración del Triduo Pascual comienza hoy se extiende hasta el Domingo de Gloria. “Es una única celebración de la vida, el sacrificio, la muerte y resurrección de Jesús. Pero lo interesante de entender es que no es una representación de otra vida sino que tiene que ver con nuestra propia vida de muerte y resurrección ante los dolores, cansancios, relaciones, frustraciones. Dios nos acerca esta clave para la vida cotidiana, ayudándonos a resolver aquello que nos cuesta tanto. Entendiendo, además, que la fuerza no nos viene de afuera sino de nuestro interior”, añadió Asenzo, oriundo de la ciudad de Suipacha.
Para el seminarista, la música es “una vocación dentro de la vocación. La vocación máxima es, claro, la santidad para alcanzar la vida eterna, pero hay otra vocación que es lo que Dios ha soñado para cada uno de nosotros. Con los dones que nos han sido dados uno también tiene una misión que cumplir. En mi caso, la vocación mayor es el sacerdocio y dentro de eso, mi vocación por la música”.
Antes de ingresar al seminario, Asenzo se formó en el Conservatorio de Música de Mercedes y desarrolló una carrera en un cuarteto de guitarras orientado a la música clásica. “Cuando me encontré con el Señor, ya de grande (a los 24 años), hallé en la música una manera de expresar lo que sentía en el corazón y me quedaba dando vueltas en la mente”, contó. En 2019 editó un disco de música católica y en 2020, un sencillo. Para este año y el próximo tiene prevista la salida de varios temas nuevos.
La inspiración para escribir ‘A un cura gaucho’ le vino de la imagen del Santo Cura Brochero. “Tiene mucho de él, de su forma de ser sacerdote”, explicó. “Pero no habla sólo de Brochero sino de una forma de ser sacerdote, que es la que hoy el Papa Francisco propone, la del estar presente, la de la escucha, que responde a las necesidades de nuestro tiempo”.
Hay también algo de su vivencia personal en la canción, porque “la fe no se desgarra de la experiencia”. Durante dos años el seminarista trabajó en la Basílica de Luján, “y ver la vida que pasa frente a los ojos de uno me modificó. A Luján vamos todos, con necesidades distintas. La forma de dialogar de la gente con la Virgen y con Dios me han dado una experiencia muy fuerte en lo ministerial, para el sacerdocio”.
Toda esa experiencia acumulada está volcada en esta zamba “que habla de un sacerdocio pleno, alegre y necesario para la Humanidad. El sacerdote es un puente con Dios, más allá de que cada uno de nosotros puede relacionarse directamente con El. Dios le dio al cura la sensibilidad de poder escuchar y hablarle al otro en la celebración, siendo participe de esa relación”.
“Aunque en este tiempo parece ser prescindible, el sacerdote es alguien importante, es un don de Dios para la comunidad. Por eso también sale el tema en este momento, para regalárselo a ellos y a los feligreses”, concluyó.
