Terminó en un escándalo la última sesión ordinaria del Concejo Deliberante

La Asamblea de Mujeres Mercedinas Diversa y Feminista hizo uso de la banca participativa con la intención de repudiar expresiones de los representantes de LLA en el Legislativo local. La reunión debió ser suspendida.

 

 

Andrea Ricaldi, miembro de la Asamblea, contó por Radio Meridiano que el pedido de banca participativa “tuvo como objetivo visibilizar los lesbicidios ocurridos en Barracas y responder a los dichos de los concejales de La Libertad Avanza la sesión pasada, negando la figura de violencia de género; ameritaba que nosotras participemos”, opinó. Belén Rivero hizo uso de la palabra en nombre de la Asamblea pero los representantes de la LLA se retiraron del recinto cuando promediaba su alocución. “Nosotras lo consideramos una falta de respeto, porque justamente la banca participativa es para que la comunidad se exprese. Para que los representantes legislativos escuchen las necesidades del pueblo”, dijo Ricaldi.

“Nosotras vivimos en esta comunidad, somos mercedinas, y veníamos a hablar del colectivo lgtbqi+, que es muy sufrido, siempre discriminado. Entonces consideramos una falta de respeto que nos hayan dejado hablando solas“, insistió la dirigente. Los concejales que abandonaron sus bancas fueron los dos de LLA, Silvia Di Leo y Mauricio Pollacchi, y Gustavo Mangoni, de Juntos. Aunque Ricaldi insistió en que no se nombró a los ediles ni se intentó amedrentarlos, admitió sí que “hubo algunos gritos e insultos que alguna compañera pudo haber soltado, pero no fue un hecho de violencia en sí”.

En un posteo en la red social Instagram, la concejala Andrea Bozzini dijo más tarde que las militantes no se dirigieron personalmente ni intercatuaron con “los ediles de LLA hasta que se retiraron del recinto”, dando a entender que al levantarse estos de la banca sí lo hicieron. Esta situación derivó en un pedido de suspensión de la sesión por parte de la concejala Débora Lacasa, del bloque Juntos, por considerar que los concejales involucrados habían sido amenazados por las representantes de la Asamblea de Mujeres Mercedinas.

“Ellos plantean que cada uno puede pensar lo que quiera, pero acá existe una Ley de Género, tenemos la Ley Micaela, cuestiones sancionadas que se deben respetar y reconocer. Lo que hicieron es una falta total de respeto para las miles de mujeres que murieron a manos de sus femicidas. Violencia es no reconocer que están matando a una mujer cada 23 horas, que existen los discursos de odio, los travesticidios, los lesbicidios. Hay que reflexionar profundamente sobre lo que uno va a decir, por eso pedimos capacitación de género para nuestros legisladores, porque no pueden decir cualquier cosa”, apuntó Ricaldi.

Y llamó la atención también sobre la intención de algunos concejales de recortar las bancas participativas por considerar que generan situaciones de violencia como la que se vivió el lunes en el primer piso del Palacio Municipal. La dirigente anunció que la Asamblea “va a denunciar penalmente inconvenientes que se produjeron afuera, una vez concluida la sesión”. Aparentemente, un militante de la LLA habría amenazado a integrantes del colectivo feminista en el momento en que se retiraban del lugar.