El aumento de los medicamentos de Pami más que duplica al de la jubilación mínima
Según Guido Bambini, analista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), desde el inicio de la gestión Milei la canasta de remedios que compran los afiliados a la obra social se incrementó un 360 por ciento, mientras que la jubilación mínima lo hizo un 170%.
El CEPA releva mensualmente una canasta de cincuenta medicamentos, los más consumidos por la población de adultos mayores, tanto en los precios de venta al público como los que abonan los afiliados al Pami.
En los últimos meses de 2023 (post ballotage) y primeros meses de 2024, con el inicio de la nueva gestión presidencial, el registro evidenció aumentos de hasta un 40 por ciento mensual, muy por encima del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Posteriormente, el ritmo de suba se fue moderando. En enero de este año, el precio de venta al público de esos mismos medicamentos creció 1,6 por ciento. Sin embargo, los valores dentro de la canasta del Pami aumentaron más que eso: un 2,3 por ciento en el primer mes de 2025.
Lo que más asusta es, no obstante, observar el incremento acumulado: desde noviembre de 2023 a la fecha la canasta de medicamentos del Pami se encareció un 360 por ciento. En el mismo período, la jubilación mínima con bono aumentó sólo un 170 por ciento. “Desde la asunción de Javier Milei hasta hoy hay 190 puntos porcentuales de diferencia entre el alza de la jubilación mínima con bono y la canasta de medicamentos del Pami”, remarcó Bambini.
El experto le agregó a este dato el “agravante” de que, según anunció el Gobierno, el bono de 70.000 pesos va a seguir congelado a lo largo de todo este año. Es decir que aunque los incrementos de precios se hayan ido desacelerando, la brecha va a ser cada vez más grande.
Bambini recordó asimismo que desde agosto último se hicieron más estrictos los requisitos para poder acceder a ciertos medicamentos que hasta entonces la obra social entregaba de manera gratuita. Hoy, el 70 por ciento de los jubilados argentinos está afiliado a la obra social estatal y ese beneficio era una suerte de “ingreso indirecto” que tenían para poder llegar a fin de mes. Ahora ese beneficio no existe.
“La gente verdaderamente hace malabares porque la jubilación mínima con bono, cercana a los 300.000 pesos, no alcanza para nada. Y ni hablar si la persona debe alquilar. Los costos fijos: la vivienda, el transporte, la medicina prepaga, han subido mucho más que los precios de los bienes”, aportó Bambini.
“Con el congelamiento del bono, el panorama es sombrío para lo que resta de este año y para el futuro”, agregó. “Evidentemente, la masa de jubilados va a seguir siendo una variable de ajuste. El tan famoso superávit fiscal se consiguió, en definitiva, a partir del cese de la obra pública y con el ajuste de las jubilaciones”.

Entre los medicamentos que más aumentaron en los meses recientes aparecen el Ibupurac, Daflón, Aspirineta, Trastocir, según el CEPA. Todos ellos de consumo muy extendido entre los adultos mayores.
