Se homenajeó en Córdoba al cadete Vitetta y las otras víctimas del avión desaparecido en 1965
José Vitetta, hermano de Roberto, mercedino que viajaba en el vuelo de la Fuerza Aérea Argentina que perdió contacto en Centroamérica por causas que aún se desconocen, aseguró que el tributo rendido por la Legislatura cordobesa superó sus expectativas.
El ingeniero asistió al acto desarollado este lunes en compañía de su hijo y un nieto. “La verdad es que no esperaba tanto despliegue. Asistieron no menos de doscientas personas, con una cobertura fotográfica y fílmica impresionante. La figura más importante que estuvo presente fue el diputado nacional Luis Juez”, contó Vitetta.
El acto fue organizado por la legisladora cordobesa Nancy Almada, sobrina de Walter Almada, uno de los cadetes que se trasladaban en el avión que, en viaje de egresados, tenía previsto llegar a California. También estuvieron presentes en el homenaje otros legisladores de la Provincia y la vicegobernadora Myriam Prunotto. Sin embargo, no hubo representantes de la Fuerza Aérea.
Habló durante el acto Regina Zurro, hija de uno de los pilotos, el comandante Mario Zurro, que al momento de la muerte de su padre tenía siete años de edad, y luego lo hizo Valentina Viberti, nieta de otro de los tripulantes, el capitán Esteban Viberti. También tomaron la palabra la ingeniera Almada y la vicegobernadora.
José Vitetta contó que no estuvieron presentes ninguno de los familiares que participaron con él de las expediciones de búsqueda de la aeronave en Costa Rica durante diez largos meses. “Creo que el único que queda con vida soy yo”, afirmó. Hijos, sobrinos y eventualmente nietos de las víctimas en aquel momento eran muy chicos.
La ocasión fue propicia para declarar De Interés Provincial un libro que sobre la tragedia escribió un comodoro retirado Guillermo Alonso Sarquis. La obra, titulada ‘TC-48: El viaje final de los cadetes’, fue publicada en 2023.
“Mientras avanzaba el acto -relató Vitetta- yo pensaba que hacía falta que alguien nos dijera algo sobre la continuidad de la búsqueda con los métodos modernos que existen ahora. Pensé en decir algo, en interrumpir, pero, cobarde, no lo hice. Y cuando las autoridades se disponían a descubrir una placa, un señor frenó a toda la comitiva en medio de un pasillo y expresó lo que yo venía pensando: pidió la continuidad de la búsqueda con elementos de la modernidad”.
¿Es viable reiniciar la búsqueda del TC-48 sesenta años después? “No lo sé -dijo el ingeniero-. Si no hay una fuerza detrás, alguien que empuje, va a ser muy difícil. Hasta este momento toda la búsqueda fue con tracción a sangre, y solamente un golpe de suerte te puede llevar al éxito de ese modo. Si no es con tecnología, no hay manera”.
