Otra denuncia de Meridiano trajo una solución a los vecinos

Una persona había reclamado ante la emisora por la acumulación de material reciclable en un predio ferroviario ubicado en 10 entre 29 y 31. Al amplificarse la queja llegó la respuesta del Municipio: una pala mecánica y un camión comenzaron a retirar las maderas, botellas y cartones.

 

 

 

Consultada por Meridiano, la Dirección de Ambiente había confirmado que un mes y medio atrás retiró 18 bolsones con material reciclable de ese lugar. El miedo de los vecinos de la zona es a que en el predio se reproduzcan roedores, justo cuando avanza un brote de hantavirus en distintos puntos del país.

 

LA OTRA CAMPANA

Marta Alday es la persona que acopia los cartones, botellas, latas pequeñas, cajones de pollo y de verdura en ese sitio, y conversó con Meridiano.

“El lunes escuché por la radio que un vecino me había denunciado por el pastizal que se formó en el campo que va de la 35 a la 31. Pero yo vivo entre la 31 y la 29. Es cierto que el pasto está crecido hacia la 35, pero el Municipio no se ocupa de mandar gente para que lo corten y lo mantengan limpio, para que los ratones no se vayan para las casas”.

Alday considera que la denuncia en su contra es injusta porque “juntar estas cosas es mi trabajo, de eso yo vivo. La persona que me denunció no tiene ni un poco de consideración”, señaló, mientras el personal municipal seguía retirando del lugar el material acumulado.

La mujer no tiene otro ingreso de dinero más que el que consigue con la venta de reciclables, “en cambio la mujer que presentó la denuncia tiene su jubilación. Me parece que esa persona está equivocada”. Al momento de la entrevista habían sido sacados ya cinco camiones repletos de material de descarte y la limpieza del lugar continuaba.

“Estas son cosas que duelen y que no se hacen con la gente que necesita. Yo he ido a pedir ayuda y te niegan una frazada, un colchón, un vale para una garrafa. ¿Por qué? Porque el predio pertenece al ferrocarril. Siempre tienen una excusa. No te quieren ayudar. Buscan dañar al más débil, al que no se puede defender. Están en contra de la gente pobre y laburadora”, se enojó.

“Y la bronca más grande es que la gente de acá, en vez de ayudarte y darte una mano, o venir a preguntar qué necesito, recurre a la Justicia para denunciar. En mi casa no hay malas juntas, yo no tomo ni me drogo, ni ando robando. No hay razón para que me denuncien”.

Alday añadió que “hace años” que se acerca al ex Instituto Unzué a buscar ayuda y “jamás se ocuparon de mí. Sólo arruinaron mi vida”. Hace cuarenta años que vive en el predio ferroviario ubicado en 10 y 31, confirmó. “Todo lo que a mí me cuesta un montón, ahora viene está gente y en un rato lo convierten en basura, no les importa nada”.

“De todo lo que a mí me pasa son responsables la Municipalidad y el Unzué. Deberían darme el derecho de juntar cartón en mi casa para poder venderlo. Acá no hay nada en la vía pública, está todo dentro de mi casa. Entonces vienen a violar los derechos de mi domicilio, incluso la Policía. Deberían darme unos días para solucionar mi problema, pero no, se llevan todos”.

La mujer dijo haber denunciado varias veces esa clase de atropellos, “pero justo la que sale en la radio es la denuncia en mi contra”, se lamentó. De los 18 bolsones que el área de Ambiente le retiró hace varias semanas todavía no cobró nada: “Recién lo voy a cobrar esta quincena”, arriesgó. No sabe si recibirá algún pago por lo que se llevaron ahora al predio de La Florida.

 

MONTAÑAS DE CARTÓN 

Según ella, cada quince días vende el material que acopia, de manera que no se junta tanto residuo como se ve en las fotos que circularon en las últimas horas. Pero por las Fiestas se tomó un descanso y se le fue acumulando.

Alday llega a reunir entre 70.000 y 120.000 pesos por la venta de las bolsones de basura reciclable cada quince días. La recolección la hace en cercanías de su casa: el área se extiende hasta el Hospital Dubarry, la 14 y “lo del chico de Bugatti, en la 14 y 27”. Tiene 54 años y vive en ese lugar con un hijo.

Dice que ahora va a hablar con un abogado para que la asesore por sus denuncias anteriores y porque esta vez la Policía quiso esposarla.