Un nuevo llamado de atención sobre el pésimo estado de la Ruta 41

Pozos, elevaciones y pastos altos: tiene de todo la vía provincial en su paso por Mercedes. El tema fue motivo de un crudo editorial de Lucía Florella en Radio Meridiano y de la intervención intempestiva de una oyente intolerante con la opinión del prójimo.

 

 

 

El tramo en peor estado va desde las vías del Ferrocarril Belgrano hasta la estación de servicio Voy. “Es un peligro total: huellones profundos, elevaciones de hasta 50 centímetros sobre la banquina, una montaña de pavimento que es peligrosísima”, describió el panorama el notero de la emisora, Juan Carlos Schifini, durante una recorrida.

Según un camionero entrevistado en el lugar se trata del área de la 41 con mayores daños, ya que “yendo para la Ruta 9 (hacia San Andrés de Giles) no está tan mal ni es tan peligrosa como acá”.

Franco Brítez, otro conductor de un camión, de nacionalidad paraguaya y proveniente de Balcarce, confirmó que “acá la ruta está muy dañada. Hay baches que de noche no se ven y resulta muy complicado”, reconoció. “Hay que ir previendo posibles reacciones ante un imprevisto”. Le sumó a este panorama el hecho de que “los autos andan muy fuerte”.

Según Brítez, que tiene 15 años de experiencia como camionero, “la mayoría de las rutas argentinas están en pésimas condiciones. Sólo algunas son tolerables, pero muchas otras están en malas condiciones”. El hombre suele tomar la 14 para venir desde su país a la provincia de Buenos Aires, y también viaja a Chile por el norte argentino o pasando por Mendoza.

Ya de por sí, dijo, el caudal de vehículos hace inviable transitar algunas rutas durante el día. Pero de noche, arterias como la Ruta 14 son imposibles de atravesar sin arriesgar la vida. En este punto marcó además un aspecto llamativo: los camioneros no frenar a prestar ayuda ante un accidente porque la Policía los toma como testigos y les impide seguir viaje, lo cual complica la logística de las empresas para las que trabajan. Es decir que muchas veces, ante un siniestro siguen de largo.

El chofer (que maneja una unidad de 18,60 metros de largo) se quejó asimismo de las restricciones horarias a la circulación de camiones en nuestro país porque “nos impiden trabajar a nosotros que movemos la economía para darle prioridad al turismo”. Los camiones de gran porte tienen prohibido transitar en algunos horarios de los fines de semana y vísperas de feriados.

LA DENUNCIA

En su editorial, Florella hizo hincapié particularmente en la cantidad de baches que se observan sobre la 41, y en “arreglos que se van deshaciendo”. Lo confirmó luego el notero Schifini al visitar la zona. “El atraso de mantenimiento es terrible”, remarcó.

Este miércoles, la periodista viajó desde la salida de la ciudad por el Av. 40 hasta una quinta en la zona de la estación de servicio de Voy Combustibles. Para ello cruzó el puente de la Ruta 41 que pasa por sobre la Nacional 5. “Y la verdad es que me dió terror”, resumió su sensación. “No tanto la ida sino el regreso en sentido a Giles”.

Describió la presencia de profundos huellones que provocan desniveles riesgosos en la cinta asfáltica. Ni hablar de los baches. Uno de ellos, arreglado hace poco tiempo en el rulo de bajada hacia la 5, está perdiendo el material con el que fue rellenado. La ruta carece por completo de señalización horizontal, por otra parte.

“Lo mejor que le puede pasar a uno es romper el auto, porque se arregla. Pero uno también se puede matar. Yo viajaba con mi hija y me dió terror”, reiteró Florella. Según las consultas realizadas, el estado del puente es responsabilidad de Vialidad Nacional. Sin embargo, se viene viendo en la zona a personal de Vialidad de la provincia de Buenos Aires haciendo los arreglos parciales. “Lleguen a un acuerdo”, reclamó la directora de Meridiano.

“Entendemos la situación, está Milei en el Gobierno, no hay obra pública ni recursos para las provincias. Pero esto no es un reclamo de hace cuatro días ni de tres años. ¡Son tres kilómetros apenas, que conectan barrios, escuelas, centros de producción!”

 

RADIO CRÓNICA

Florella quiso abrir el micrófono a los oyentes y ahí irrumpió una vecina muy ofuscada (cuyo nombre preferimos reservar por el momento), que con ironía confundió a la emisora con “Radio Crónica”. “Es horrible, Lucía, lo que hacen ustedes. Es una crítica constante a un gobierno que desfallece (el de Axel Kicillof) por culpa de un gobierno hijo de puta (el de Milei). No sé cómo van a arreglar las rutas de la Provincia si no tiene para pagarle a los empleados”.

“No por eso uno tiene que quedarse quieto y no pelear por una mejora para la ciudad”, le respondió la periodista. “Decime cómo van a hacer”, insistió la ilustre vecina. “Listo. Prefiero escuchar la televisión y no más a ustedes”.

Se despidió la enfática señora (cuyas iniciales son N. E. R.) preguntando “el número para hacer la denuncia”, sin que quedara claro a quién tiene intención de denunciar. Una muestra más de la intolerancia que carcome los cimientos de nuestra sociedad.