El ferrocarril, una cuestión de estado

Por Francisco Landini *

 

 

Ante los reiterados accidentes acontecidos en algunos pasos a nivel de nuestra querida ciudad, alguna fibra íntima parece haberse activado en los espíritus aburguesados de los políticos locales.

Una serie de tragedias sucedidas en las vías del Ferrocarril Sarmiento inició una disputa pública, entre representantes locales de la oposición y el oficialismo, sobre quién es el responsable de las mismas.

Por un lado se argumentaba la (obvia) responsabilidad de Trenes Argentinos que, con su escaso presupuesto, debe mantener en condiciones una red que supo ser la más amplia del mundo. Por el otro, alegaban que, ante la falta de inversión nacional, el municipio con sus trabajadores debe proteger la integridad física de quienes transitan por sus calles.

Pero en cualquier caso, la solución no aparece. ¿Por qué?

El problema de las burocracias estatales (ya sean nacionales, provinciales o municipales) radica en que ven al asunto del ferrocarril como un gasto. Gasto indeseado que pertenece al ámbito de la contabilidad y las planillas Excel. Y al momento de la disputa electoral se traduce en pocos votos y casi ningún reconocimiento politico.

Conclusión. Nadie desea destinar ni cinco pesos al mantenimiento de las vías de trasporte (podríamos hacerlo extensivo al mantenimiento de toda dependencia publica).

Desde este lugar; el lugar de los industriales argentinos, de los técnicos y profesionales que buscan la grandeza y la excelencia en su trabajo, queremos expresar nuestro punto de vista. El mantenimiento es crucial en el uso de todo bien de capital, ya sea mueble o inmueble, público o privado. Sin él, los bienes se deterioran hasta quedar como inservibles piezas de museo o peligrosas estructuras edilicias. El caso de los pasos a nivel no es la excepción.

Ante todo, repudiamos el uso político de una tragedia que azota nuestra comunidad y entristece a nuestras familias. Segundo, más que esgrimir disputas electorales, necesitamos aportar conocimiento y consensuar con seriedad y responsabilidad una solución definitiva y de largo plazo (caso contrario estaremos sufriendo otros episodios similares en poco tiempo).

Lo primero que debemos hacer es cambiar el enfoque. No debemos ver al ferrocarril como un gasto sino como una inversión. En logística, el ferrocarril es el medio de transporte terrestre más económico, ecológico y seguro. Por lo tanto el problema no es si debemos invertir en él, sino cómo trasladamos las ventajas económicas que provee a las planillas contables para que los gastos sean cubiertos por los beneficiarios de su uso. Es decir, debemos consensuar quiénes van a poner el dinero. Dinero que resultará menor que el de transportar por camión. Dinero que resultará mucho menor que el esfuerzo de reparar rutas y autopistas. Y mucho mejor que lamentar la pérdida de vidas de compatriotas, familiares y amigos.

Con esta afirmación no queremos evitar el problema que se suscita aquí y ahora sino empezar a pensar que invertir en el transporte por tren (mejorando las vías, los pasos a nivel, la cantidad y formación profesional del personal), a mediano plazo nos va a salir mucho más barato que no hacerlo. Mejoraríamos la productividad de nuestras industrias, facilitaríamos el turismo y aumentaríamos nuestra calidad de vida.

Invitamos a todos los que sientan que tienen algo que decir, a discutir activamente el futuro del transporte y, a fin de cuentas, de la Patria. No podemos solucionar lo que ya pasó, pero podemos trabajar en evitar futuras tragedias y construir un destino común.

* Integrante del Movimiento Industrial Federal (MIFe).