En el Día del Taxista, las mejores anécdotas de Miguel Damonti

El trabajador, muy respetado y requerido por los vecinos de Mercedes, confió que cada viaje que toma es una incógnita por el pasajero y por el destino que le piden alcanzar. Anécdotas lindas y de las otras.

 

 

Desde San Isidro, a la espera un cliente al que trasladó hasta una clínica de la zona norte del conurbano, Damonti conversó a primera hora del día con Radio Meridiano. Dijo que la sorpresa que representa cada nuevo viaje le atrae, y recordó el día que una clienta frecuente subió con un billete grande, el taxista no tenía cambio para darle el vuelto, entonces la mujer le prometió “mañana le pago”.

“Pasaron los días y no llamaba, entonces fui hasta la casa. Me atendió un chico y después salió un hombre. Le conté lo que necesitaba: “Quería ver si la señora, que viaja casi siempre a la misma dirección, me puede pagar el viaje que me debe”. El hombre me preguntó cómo era la mujer: altura, color de pelo, cómo se vestía. Y se fue volando para adentro”.

“Yo me fui rajando, no quería tener problemas. Parece que la señora salía de trampa”, cerró entre risas.

Hace unos días, abordó su auto un hombre en bermudas, algo perdido, que supone que se había escapado del Hospital. Intentó encontrar un patrullero para darle aviso pero no lo logró y terminó dejándolo en la zona céntrica, sin haber cobrado. “Viajes raros hay siempre, y más manejando de noche”, afirmó.

Damonti trabaja en una parada fija, pero además posee su propia clientela, a la que responde con celeridad y diligencia. “Yo les pregunto a los pasajeros ‘de dónde sacó el numero’, y muchos me dicen que lo escucharon en la Radio o que llamaron a Meridiano y se lo dieron. Por eso estoy tan agradecido a todos ustedes”, remarcó en diálogo con Lucía Florella.

 

SILLAS DE RUEDAS

Sobre las idas y vueltas sobre lo que se puede trasladar o no en un taxi, Miguel contó que hay diferencias de criterio entre los choferes sobre las sillas de rueda, por ejemplo. “Yo las llevo siempre, pero hay compañeros que advierten que no se puede circular con el baúl abierto (lo cual es cierto), entonces no trasladan a esos pasajeros. A lo sumo, yo ato la tapa del baúl con una soguita. Y si me tengo que bajar a ayudar, también lo hago”.

Bicicletas, en cambio, Damonti no transporta, como tampoco cinco pasajeros o más. “El seguro no lo permite”, explica. Por mes, calcula recorrer entre 12.000 y 14.000 kilómetros. “Eso ahora, porque antes hacía más de 100 kilómetros sólo un día sábado”.

En materia de tránsito en Mercedes, advierte sobre los riesgos en el horario escolar. Además de los autos que paran en doble fila en la puerta de los colegios, lo enoja que “de siete a ocho de la mañana andan todos apurados”.

Sobre la pelea con los vehículos de aplicación, Damonti reconoció que a él no le molestan. “La diferencia de ingresos la hago con horas. Estoy siempre disponible, a las diez de la noche, a las dos de la mañana. Siento el teléfono, me levanto y salgo. El Uber no me quita clientes”.

El nuevo número telefónico de Miguel Damonti es el 11-7064-3461.