La planta de La Suipachense vuelve a producir

Lo anunció el intendente de la vecina localidad, Juan Luis Mancini, junto con trabajadores de la tradicional usina láctea, que fue alquilada y en la que pronto volverán a prestar servicios entre veinte y treinta operarios.

 

 

Luego de que el juzgado interviniente declaró la quiebra se habían presentado tres oferentes, de los cuales finalmente quedó uno, que es el que se hará cargo de la empresa. La noticia trae algo de alivio para los antiguos empleados de la planta, que quedan ahora a la espera de las habilitaciones correspondientes y de que la fábrica sea reacondicionada para volver a operar.

Tras seis meses de lucha de los empleados que perdieron su empleo, Cristian Fenoglio, secretario general del gremio Atilra, que representa al rubro lechero, contó que la planta le fue alquilada “a empresarios del sector, una sociedad anónima con mucho conocimiento sobre nuestra industria. Ahora sólo queda armar el contrato de alquiler entre el juzgado y este gente, y ya después empezar a poner en marcha la empresa”.

Se trata de capitales privados nacionales, que además tendrán la opción de comprar la fábrica cuando la Justicia habilite su venta.

La aspiración del gremio es que se extienda a más de treinta personas la nómina de trabajadores a ser incorporados. “La intención es que puedan tomar a la mayor cantidad de gente posible”, dijo Fenoglio. “De todos modos, hay que ser consciente de que venimos de una fábrica quebrada que necesitamos que alguien la ponga en marcha. Si no, esto hubiese terminado en una venta de fierros, y eso es algo que no queremos. Queremos que la empresa arranque y vuelva a producir”.

El cierre de La Suipachense provocó la pérdida de 143 puestos de trabajo. “Ahora entrarían entre 25 y 30, y creemos que en poco tiempo más, cuando crezca un poco la producción, la dinámica misma de ventas va a hacer que se incorpore una buena cantidad de trabajadores más”, arriesgó el dirigente.

 

EL REGRESO

Las primeras semanas se estima que la usina va a procesar 50.000 libros de leche, “y luego se irá creciendo según la demanda del mercado. Esta empresa es capaz de hacer casi todos los productos lácteos y eso nos da una muy buena posibilidad de desarrollo”. El comienzo de la producción sería con leche larga vida en tetra pack, para luego sumar leche en sachet pasteurizada y yogures. En quince días estarían en condiciones de arrancar, con una nueva razón social: Compañía Láctea Suipacha. De todos modos, la venta al público se seguirá haciendo con la marca La Suipachense y otras tres marcas secundarias.

“La gente quiere a la marca por lo batalladora que es, y por lo que en un momento significó para el mercado, con más de setenta años de trabajo y siendo conocida internacionalmente”, valoró Fenoglio.

Respeto de las deudas de salarios que acumulaban los anteriores dueños al momento del cierre, el gremialista confirmó que “con la quiebra, eso se perdió todo. De todos modos, los trabajadores se constituyeron como acreedores y es de esperar que cuando la empresa se venda sean los primeros en cobrar”.

“Hoy nos toca confiar. Sabemos que esta gente viene con proyectos nuevos y lindos para la empresa, incluso con nuevos productos y otros que no se estaban haciendo y que volverían, como la quesería, que estaba cerrada”, se ilusionó Fenoglio.