Un Chevrolet modelo 1928 se roba todas las miradas en Mercedes

Hace 23 años que Alcides Massignani, vecino del barrio Peñaloza, es dueño de ese llamativo vehículo al que “disfruto cada día”, según contó al ser entrevistado por Radio Meridiano.

 

 

“A mí no me gusta llevarlo a eventos ni encuentros sino que me gusta manejarlo, disfrutarlo yo. Llevo a algún amigo a dar una vuelta también, pero siempre conmigo al volante”, contó el propietario. Sus recorridos abarcan diversos puntos de nuestra ciudad, aunque a veces se llega también hasta Luján, San Andrés de Giles y Suipacha.

En este momento, Massignani, que se dedica a la herrería y al mantenimiento comercial y domiciliairio, tiene el vehículo en venta “por un proyecto de vida que quiero encarar, pero sólo me voy a desprender de él si lo vendo bien. Si no, me lo seguiré quedando otros 23 años”, aseguró.

El hombre siempre quiso tener un auto histórico, hasta que “Pablo, un amigo que tiene un kiosco en la esquina de 17 y Av. 40, me contó que había armado uno, que lo tenía tirado en la 33 y 48. Se lo quise comprar pero él no quería, hasta que al final aflojó. Yo siempre tuve autos raros, el que me conoce lo sabe. He tenido un boogie, un Chevrolet 41 cortado, un Opel con el que he hecho locuras en Mercedes. A este no le hice grandes cambios: el tanque de nafta se lo convertí en un baúl, no mucho más que eso”.

El actual dueño cree que en sus orígenes este modelo era de cuatro puertas con techo de lona. Aparentemente, fue desarmado y rearmado con las características actuales hace al menos un cuarto de siglo. En los años ’30 a ’40 del siglo pasado pudo haber sido usado para correr, según su impresión. Por el estado general en que se encuentra, dice: “Alivianado”.

El vehículo funcionó con nafta común la mayor parte de su vida, aunque ahora carga Súper. El motor es de cuatro cilindros, 2.800 cc, “tiene pistones muy grandes y anda muy bien. Es un motor muy noble”, según el vecino. El auto está patentado y puede circular sin inconvenientes por la calle. “Llama mucho la atención, todo el mundo me dice algo cuando salgo”, contó.

¿Cómo es que todavía no ha podido venderlo?, le preguntaron. “Es que a todo el mundo le gusta, todo el mundo quiere andar, pero nadie lo quiere tener en su garage. ¿Por qué razón? Porque no tiene techo, no tiene guardabarros y te salpica; es como una moto, algo raro”.

A bordo del Chevrolet modelo 1928, Juan Carlos Schifini, el notero estrella de Radio Meridiano, recorrió el vistoso Paseo Ribereño de la ciudad, desde el recordado balneario La Palanga hasta la Pulpería de Cacho. “Suena muy lindo, muy parejito el motor -contó el cronista-, pero el frío que uno chupa es importante. Le falta un techito”, bromeó. Massignani acostumbra recorrer esa zona de la ciudad en sus habituales paseos y la gente lo saluda a su paso. “Noventa y ocho años tiene este auto, no es para menos”, celebró el dueño.