Una mercedina en Wembley: “Fue algo alucinante”

Mariela Monterrosa vivió de cerca el partido en el que la Argentina se impuso a Italia por 3-0 en la Finalissima 2022. Transmitió su entusiasmo en comunicación con Radio Meridiano.

 

Ubicada en el sector de plateas, en fila 6, muy cerca del arco donde Lio Messi y Angel Di María convirtieron los dos primeros goles del encuentro, la manicura y su esposo Fernando Piccone, jugador de Los Carteros, todavía no logran recuperarse de “una experiencia alucinante”. Por la pandemia habían tenido que posponer un viaje a Europa y al enterarse del partido hicieron coincidir el descanso y la visita a familiares radicados en Inglaterra, con la posibilidad de alentar en vivo a la Selección Nacional.

Si bien dijo que no se encontró con otros vecinos de Mercedes (aunque sí de Lobos), Mariela contó que en Wembley “había gente de todo el país, muchos argentinos radicados en otras ciudades de Europa que viajaron especialmente”. Según su cálculo, el 80% de la concurrencia era argentina. “Se vivió en todo momento mucho agite, bombos, banderas, una locura”, compartió en diálogo con Alberto Florella en ‘Comunicación y vida’.

Lio Messi captado por Monterrosa en un corner.

Le sorprendió a Mariela “la cantidad de hindúes que había en el estadio; ellos veneran a Messi, en su escala de adoración viene su dios y después Lio”, justificó. No esperaba encontrar a tantos connacionales en el encuentro. “El agite a los ingleses les parece raro, no lo entienden tanto; incluso cuando volvíamos al hotel en ómnibus nos paró la policía porque veníamos cantando”, explicó. Sobre el minuto a minuto dentro de la cancha contó que “si bien ellos miran los partidos sentados, cada vez que Messi tocaba la pelota todo el estadio se ponía de pie; de verdad me emocioné, no podía creer lo que estaba viviendo. La gente enloquecía también con Di María”, agregó.

A pesar de las rivalidades, reconoció sin embargo que los italianos fueron tratados con mucho respeto. “Una cuarta parte de la platea era de Italia, los identificabas por las camisetas; ellos no tienen nuestra energía pero igual alentaron. La verdad es que aunque perdieron se los respetó y cuando fueron a recibir su premio todos los aplaudimos de pie. Lo que no podíamos creer cuando llegamos a la cancha es que los árbitros eran chilenos…Ellos sí que recibieron varios insultos”.

En Wembley no hay un tejido que separe el campo de juego de las tribunas. La clave, opinó Monterrosa, es que “hay mucha seguridad y es todo muy prolijo, muy bien organizado, muy inglés”. Si bien el ingreso, con tickets electrónicos, fue muy fluido, la único queja de Mariela tuvo que ver con la desconcentración. “El subte está a unas cinco cuadras, por una calle muy ancha, pero estuvimos parados ahí dos horas y no avanzamos ni un metro. Es la única salida y estaba colapsada. Terminamos dando vueltas y teniendo que regresar al hotel en uno de los clásicos colectivos ingleses”, narró.

Por cada entrada en platea, “ahí nomás, casi en el campo de juego”, la pareja pagó 45 libras, unos 11.500 pesos, “pero había entradas desde 20 libras”, dijo la espectadora mercedina. “También había reventa”. Otra sorpresa que destacó fue “lo moderno de las instalaciones, ¡con papel higiénico en el baño!”, y el hecho de que la platea estuviese techada (en la mañana del miércoles había lloviznado en Londres). “Fue una experiencia totalmente alucinante”, concluyó Mariela Monterrosa.