El reclamo contra Uber divide a los taxistas
Después de la concentración del lunes frente al Palacio Municipal se supo que no todos los choferes adhirieron al llamado porque lo consideraban inoportuno antes de las elecciones del próximo domingo.
Los taxistas que sí marcharon a la sede comunal, donde se dieron cita unos treinta autos de alquiler, lo hicieron cansados de la falta de respuesta de las autoridades ante un reclamo de vieja data.
Juan Farias, trabajador de la parada Mi Taxi y uno de los organizadores de la protesta, dijo, no obstante, que asistieron representantes de “la mayoría de las paradas de Mercedes”. Un grupo de los choferes fueron recibidos por el secretario de Seguridad, Matías Maresca, y Marcos Laporta, del área de Tránsito, a quienes “volvimos a pedirles que hagan cumplir la ordenanza municipal” que impide el trabajo de empresas como Uber o Cabify en el distrito. La ordenanza de referencia prohíbe el transporte de pasajeros siempre que no esté regido por el Municipio.
La respuesta de los funcionarios fue que los choferes presenten un petitorio para ampliar los alcances de la ordenanza de manera que incluya expresamente a las aplicaciones, dado que en el momento en que fue aprobada, las plataformas de ese estilo todavía no existían.
Según Farías, esta misma semana estarían presentando ese pedido de manera que los concejales empiecen a actuar para, eventualmente, aprobar una extensión del alcance de la norma ya existente. En ese sentido, el chofer dijo que esperan “que la aprobación salga cuanto antes, ya que en diciembre tenemos que empezar a habilitar, presentar toda la documentación de los autos y abonar la verificación del auto y de las paradas”. Los taxistas pagan un canon anual al momento de habilitar un rodado, además de tener que presentar todos los papeles en regla: VTV, seguro de transporte, examen psicofísico, etc.
Farías se mostró de acuerdo con que, con el inicio del nuevo año, se les puedan otorgar a los actuales choferes de autos de aplicación nuevas licencias de taxis que se sumen a las 89 actualmente habilitadas. Pero insistió en que no pueden seguir trabajando en las actuales condiciones. El conductor calculó que al día de hoy suman 130 las familias perjudicadas por esta situación, entre choferes, coordinadores, etc.
“Venimos remando en dulce de leche hace varios años, ya desde la aparición de las motos; después con los autos truchos, de los que está lleno; y ahora con los de aplicación”, resumió. “Quieran o no, nosotros somos empleados municipales porque las licencias las aprueba el Municipio, no se venden ni se transfieren”. Claro que, a diferencia de otros trabajadores del Municipio, “nosotros no tenemos ningún tipo de subsidio ni beneficio”, dijo Farías.
