Murió Guglielminetti mientras cumplía prisión domiciliaria en Mercedes

Sobre el represor, exintegrante del Batallón de Inteligencia 601 del Ejército, pesaban varias condenas a cadena perpetua por privación ilegítima de la libertad y tormentos. Tenía 84 años.

 

 

 

La relación de Raúl Antonio Guglielminetti con nuestra ciudad era de larga data. Hasta antes de su detención era un asiduo visitante de Mercedes y solía vérselo en la Plaza San Martín, entre otros sitios. Vivía en un campo en las afueras del casco urbano.

El beneficio de la domiciliaria le fue otorgado en septiembre pasado, de manera “provisoria”, por el Tribunal Oral Federal N° 6, luego de que anteriormente un pedido en ese sentido había sido rechazado, en abril, por la Sala  IV de la Cámara de Casación Penal.

Guglielminetti recibió condenas por ser responsable de 25 casos de privación ilegal de la libertad agravada y 21 hechos de imposición agravada de tormentos cometidos en el centro clandestino de detención conocido como ‘Automotores Orletti’, del barrio porteño de Floresta.

Oportunamente, Casación había rechazado el otorgamiento de la prisión domiciliaria en virtud del riesgo de fuga y de que sus achaques de salud (hipertensión, obesidad, antecedente de ACV) estaban siendo tratados sin inconvenientes en su lugar de detención. Pero luego el TOC decidió beneficiar al represor con el traslado a un domicilio privado.

Para rechazar el pedido de traslado, Casación había considerado que la Unidad Penitenciaria 31 de Florencio Varela, donde el exagente de Inteligencia estaba alojado, contaba con atención médica las 24 horas, consultorios especializados y acceso a servicios de urgencia.

Guglielminetti, conocido también por apodos como ‘El Ronco’ o ‘Mayor Guastavino’, supo cultivar una amistad con una reconocida familia de Mercedes, lo que lo llevó a pasar varias temporadas en nuestra ciudad, donde se lo podía ver en lugares públicos.

 

REACCIONES

Oportunamente, el otorgamiento de la domiciliaria al represor había encendido las alarmas de las agrupaciones locales vinculadas a la defensa de los derechos humanos.

Marcelo Heredia, miembro de la Comisión de Familiares y Amigos de Asesinados y Desaparecidos de Mercedes, lamentó aquella vez ante el micrófono de Radio Meridiano el otorgamiento de la prisión domiciliaria al exagente, aunque reconoció que no era algo nuevo: ya anteriormente un Tribunal Oral de la provincia de Neuquén le había autorizado el arresto domiciliario, aunque en aquella ocasión la Cámara Federal de Casación Penal le revocó el beneficio.

En este caso, el Tribunal Oral Federal N° 6 de la Ciudad de Buenos Aires le otorgaba una posibilidad que está contemplada en el Código Penal, artículo 10, tanto para el período de instrucción de una causa como para quien curse una condena que se encuentre firme. Guglielminetti había sido condenado a cadena perpetua por varios delitos que no prescriben por ser “de lesa humanidad”.

Heredia dijo entonces que era de esperar que esa decisión del Tribunal Oral Federal porteño fuera apelada por el fiscal de la causa y tomara intervención la Casación. La justificación para el otorgamiento del beneficio suele ser que la persona tenga más de setenta años de edad y presente graves problemas de salud que no puedan ser atendidos en el establecimiento penitenciario donde está alojada. “En este caso -dijo Heredia-, desconozco cuáles han sido los fundamentos para otorgarle la prisión domiciliaria a un represor que está condenado, con sentencia firme, por tan graves delitos”.

“Esta novedad, a todos nos tomó de sorpresa”, confió el letrado sobre la reacción del grupo de familiares y amigos de desaparecidos mercedinos. “Lo justo es quien fue condenado cumpla la pena que se le impuso en un juicio llevado a cabo en legal forma”.

El hombre que supo ser custodio del presidente Alfonsín, que huyó a España y fue extraditado, que coleccionaba cruces esvásticas y participó de una polémica reunión de exrepresores con diputados de la La Libertad Avanza hace no mucho tiempo, se despidió de esta vida en Mercedes. Seguramente, no descansará en paz.