Cantará el 10 de diciembre al pie de la Basílica, con entrada gratuita. Será la primera escala de un tour con el que celebrará 60 años de recorrido artístico.
“Han sido 20 años como solista desde que nos despedimos con Los Chalcha en el 2002. El año que viene cumplo 60 años de carrera y ya me está costando hacer las valijas, dejar a mi mujer, salir de casa. He pasado cumpleaños o fechas importantes a miles de kilómetros de altura o a enormes distancias de los afectos. Por eso me despido, pero sólo de los escenarios, porque tengo pensado seguir grabando discos”, comentó en una entrevista exclusiva que le concedió a Radio Meridiano.
El cantor y músico recordó en esa comunicación que él fue “la oveja negra del grupo” dado su origen chaqueño, y no salteño como el resto de los integrantes del cuarteto. “Chaqueño de Resistencia soy; dicen que a mi ciudad le pusieron ese nombre porque resistimos el avance de los correntinos”, bromeó en diálogo con Alberto Florella en el programa ‘Comunicación y vida’.
Justamente, como parte de la gira despedida, el próximo 6 de enero actuará en Puerto Tirol, a una veintena de kilómetros de la capital de su provincia. “Allá hace 41º a la sombra, va a estar lindo para esa fecha…”, vaticinó entre risas. Florella recogió el guante para recordar un popular chamamé que lleva el nombre de esa pintoresca localidad. “Es cierto; con ‘Merceditas y ‘Kilómetro 11’, ‘Puerto Tirol’ era el chamamé que más se escuchaba cuando yo era jovencito. Y ‘Merceditas’… Yo conocí a la verdadera Merceditas. Era de Humboldt, en la provincia de Santa Fe. Una vez terminamos de cantar y vino una señora a saludarnos. ‘¡Qué lindo chamamé!’, me dice. ‘¿Sabe que yo soy Merceditas?’ Casi me caigo”, recordó Figueroa. “Murió ya la mujer. Sixto Ríos, el autor, se enamoró cuando ella tenía 15 años y él como 45. Ella no quiso saber nada. El se fue y volvió al tiempo, ya con el tema escrito y aún más grande. Ella estaba al cuidado de su madre, y él seguía siendo viejo para ella, por eso lo volvió a rechazar. Fue un amor no correspondido”.
Ricardo Francisco ‘Pancho’ Figueroa, de 78 años, ingresó a Los Chalchaleros en 1966 para reemplazar a Ricardo ‘Dicky’ Dávalos. “El me propuso para el grupo pero el que me habló fue Ernesto Cabezas, que fue el gran músico de Los Chalcha”, evocó. Cabezas falleció en 1980 y también esa vez le tocó a Figueroa ejercer el reemplazo, en este caso de la primera guitarra del conjunto. “Durante tres años cantamos los tres solos (con Juan Carlos Saravia y ‘Polo’ Román); después se incorporó Facundo (Saravia) para ayudarnos a dejar de ser un trío”.
Florella compartió entonces su primer acercamiento a Los Chalchaleros a través de sus intervenciones en audiciones de Radio Splendid. “La primera actuación en el exterior, fuera de Salta, que tuvieron los muchachos fue en Córdoba, donde ganaron un concurso; por eso Córdoba fue siempre tan importante para el grupo. Y ya después vino Chivilcoy”. En este punto, rescató el cantante la figura del chivilcoyano ‘Pampa’ Cura, “un gran tipo, siempre vestido de gaucho”, de quien lamentó su reciente partida.
El largo derrotero que lo llevó a cantar en Francia, España, Alemania, Inglaterra, Australia, Latinoamérica, y en toda la Argentina tendrá una escala fundamental el 10 de diciembre frente a la Basílica de Luján, donde dará comienzo la gira del adiós. Revivirán sobre ese escenario los años con Los Chalchaleros, la aventura solista del último tiempo, y también los tres años que Pancho cantó a dúo con Eduardo ‘Polo’ Román (entre 2013 y 2015), en los que recuperaron el cancionero que los hizo populares, antes de que el bombisto y cantor enfermara de Alzheimer y se recluyera en Mar del Plata hasta sus últimos días.
En Luján, Pancho Figueroa estrenará una zamba de su autoría dedicada al cuarteto que le regaló sus más grandes satisfacciones, ‘Canten, Chalchaleros”, de la que -en exclusiva- interpretó unas estrofas en su despedida de Meridiano. “Mensajeros del tiempo dorado, cuatro voces querían soñar, y allá fueron forjando la historia y el camino de la eternidad…”
Sin duda, uno de los grandes momentos en la historia de la radiofonía mercedina.