TULIO ORTIZ FUE HOMENAJEADO EN LOS FESTEJOS POR LOS 200 AÑOS DE LA UBA

El abogado mercedino fue uno de los 21 profesores eméritos de la Universidad de Buenos Aires que recibió un reconocimiento por parte de la institución educativa que cumplió 200 años de vida. Con más de 50 años de trayectoria profesional y una larga lista de investigaciones en su haber, Ortiz conversó en la mañana de Radio Meridiano.

 

Tulio Ortiz, abogado y doctor en Ciencia Políticas, recibió durante los festejos de los dos siglos de la existencia de la Universidad de Buenos Aires un nuevo reconocimiento a su destacada trayectoria. En el evento estuvieron presentes el presidente de la Nación, Alberto Fernández, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, el presidente de la FUBA, Ramiro Fernández Sarraf, y el rector de la UBA, Alberto Barbieri.

Tulio Ortiz, quien se desempeñó entre 2006 y 2010 como vicendecano de la Facultad de Derecho, recibió el reconocimiento de la UBA a 200 personalidades destacadas por su trayectoria en el campo científico profesional, académico, cultural, empresarial y/o de gestión que son docentes o se graduaron en la UBA. De ellos, 21 son también profesores eméritos entre los que se encuentran Mario E. Ackerman, Elena Highton y E. Raúl Zaffaroni.

“Fue una sorpresa muy grata”, contó el profesional para los convecinos. “Mi infinita gratitud a la Universidad de Buenos Aires y a toda la gente que ha pasado durante tantos años por allí”, agregó y destacó el cariño especial que le tiene tanto a la institución como a quienes la integran: “Hay algo que no es solamente lo institucional, sino el afecto y el cariño”.

La Universidad de Buenos Aires, fundada en 1821 marcó uno de los hitos tanto a nivel local como sudamericano estableciendo como base y defensa la gratuidad y acceso abierto. En conversación con Alberto Florella, Ortiz, destacó y recordó: “en el fondo de la historia, la Universidad de Buenos Aires ha establecido como uno de sus principios la gratuidad y el sistema de becas para estudiantes pobres y meritorios que es una cosa totalmente extraña” y agregó un detalle que tal vez se desconozca: “cuando nació la universidad ni siquiera existía la República Argentina. La Universidad de Buenos Aires es anterior a la República Argentina y fue uno de los hitos de una de las etapas en el proceso de consolidación del Estado nacional.”  Y concluyó: “Por eso es tan importante para los estudiantes egresado de la UBA pensar no solo lo que no pagan sino todo lo que están recibiendo desde aquellos 200 años con figuras beneméritas que amparan con sus sombras el devenir de la universidad”.

Entre esa lista, se cuentan cinco Premios Nobel. Un número que puede parecer poco pero que, en realidad, ubica a “la UBA”, como cariñosamente la llamamos, en la única institución superior de Iberoamérica que lo consigue y una de las pocas en todo el mundo. Ortiz, nos recordó, al primero de ellos: “Carlos Saavedra Lamas, un hombre muy importante. Fue canciller y ministro”. Su trabajo como intermediario en la Guerra del Chaco de la década del 30 entre Bolivia y Paraguay, fue la que lo ubicó en posición de recibir tan importante premio.

Dentro de las 200 figuras destacadas de la UBA, se reconoció también a la figura de otro mercedino: Alejo Pérez Carrera, decano de la Facultad de Ciencias Veterinarias.

Tulio, aunque jubilado de oficio, continúa con producciones académicas aportando al conocimiento y la formación de manera privada e independiente. Con cientos de ensayos e investigaciones realizadas a lo largo de vida, Ortiz, además, administra el famoso grupo de la red social Facebook “Mercedes en el Recuerdo”: “es lo menos que puedo hacer”, confiesa y agradece la ayuda de Susy Grosso siendo éste, aunque tal vez no parezca, una bitácora social y viva de la historia de la ciudad.

Tulio Ortiz, un ejemplo vivo de la importancia y el valor de una universidad gratuita, abierta, pública y de calidad, es una alegría y orgullo mercedino que podemos reconocer y festejar en vida. Éste fue nuestro pequeño y humilde homenaje.