Día Mundial del Parkinson: el testimonio de Andrea Bozzini
La concejala de Unión por la Patria reveló el año pasado durante una sesión en el Legislativo mercedino que padece la enfermedad. Cuáles son los síntomas a tener en cuenta.
El Día Mundial del Parkinson fue instituido en 1997 por la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de conscientizar sobre esta afección conocida popularmente por los temblores y la rigidez corporal de quienes la padecen. Se trata de la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente, después del Alzheimer.
“En general, sobre este tema no conocemos mucho y yo misma era una ignorante más hasta que me tocó transitarlo. Cuando se menciona el Parkinson uno piensa enseguida en un adulto mayor con temblor y dificultad para moverse. Y de hecho en ellos hay mayor prevalencia: se estima que el 4 por ciento de esa población puede llegar a desarrollar la enfermedad. Pero también hay personas que comienzan con los síntomas antes de los cincuenta años. El diagnóstico temprano mejora muchísimo la sintomatología”, comentó Bozzini.
En ese sentido añadió que “la mayoría de nosotros hacemos movimientos que no registramos hasta que comienzan a fallar. Aparecen la rigidez y la lentitud, aunque es cierto que el temblor es uno de los síntomas más notorios. El 70 por ciento de las personas que transitamos el Parkinson podemos sufrir temblores en algún momento, aunque un 30 por ciento no los desarrolla nunca”, detalló.
Las señales más claras de la enfermedad las observa la concejala al tratar de escribir y de atarse los zapatos: “En la marcha y el movimiento del cuerpo se empieza a funcionar más lento y todo más rígido, aunque no ocurre de un día para el otro, es progresivo”, mencionó.
No está comprobado que se dé por un factor hereditario, sólo el 10 por ciento de los pacientes cuentan con algún antecedente familiar. Como en muchos otros casos, Bozzini peregrinó durante varios años tratando de hallar el origen de una falla que más tarde fue asociada al diagnóstico. “A los 42 años hacía deportes y me quebré un dedo de la mano izquierda. Después, el manguito rotador del mismo lado. Desde entonces mi mano y antebrazo quedaron distintos. La mano estaba más rígida, había perdido algunos movimientos, funcionaba raro. Avanzamos en los estudios mientras empecé a ver que el movimiento fino de colocarme un calzado me costaba, la elongación de mi pierna izquierda en la clase de yoga ya no era la misma. Todas cosas que me llamaron la atención. Incluso suele haber síntomas premotores a los que está bueno estar atentos”.
La enfermedad de Parkinson se asocia a una hormona, la dopamina, cuya producción en el cerebro empieza a funcionar con déficit por razones todavía no conocidas. Se puede manifestar inicialmente con cambios de humor, depresión, constipación, trastornos en el sueño (los mencionados síntomas premotores). “La visita a un neurólogo ante cualquier duda trae mucha luz en esto”, remarcó la edil. “Aunque me dicen que no se me nota, hay cosas que me insumen mucho más tiempo que antes: abrir la billetera para hacer un pago, por ejemplo. Es complejo aceptarlo y a nivel general muchas veces se prejuzga a alguien que actúa distinto. Hay que respetar los tiempos del otro”, postuló.
Y agregó: “Los médicos dicen que uno no muere de Parkinson sino con Parkinson. Nuestra esperanza de vida no cambia por ese diagnóstico. Pero la detección temprana ayuda en un montón de cosas”.
Este viernes desde las 18 hs habrá un “conversatorio experimental” sobre este tema en el Museo de Arte Moderno (MAMM). ‘Parkinson entre bambalinas’ servirá para compartir experiencias, disfrutar de expresiones artísticas, y para conocer más detalles sobre esta enfermedad. La entrada es libre y gratuita.
