El creador de los bustos de Perón y Evita cuenta sus secretos
Las obras serán inauguradas el lunes en bulevar 30 y calle 23. Radio Meridiano visitó al artista plástico mercedino Ricardo Bartolomeo en su taller.
El escultor entregó este miércoles los dos bustos a personal municipal a cargo de los trabajos que se llevan a cabo en el lugar donde se erigirá el recordatorio.
La escultura de la ex Primera Dama, que ya encontraba expuesta en ese sitio, debió ser restaurada porque presentaba varios golpes. Además, Bartolomeo trabajó para igualar los colores de ambas piezas. “El busto de Perón lo había hecho antes de la pandemia y tenía un color bronce viejo. Pero el de Evita era blanco. Entonces, lo restauré y le di el mismo color a los dos”, comentó.

Bartolomeo calculó que las piezas miden unos 70 centímetros de alto y el color final de ambas es ahora “gris oscuro, casi negro. Pero no son de bronce, eh, sino de cemento“, aclaró.
“Hacer un busto me demanda tres o cuatro meses de trabajo. De Perón no hice uno sino dos, el otro lo tengo en casa. La restauración del de Evita me llevó una semana, trabajando de a ratos. Yo los hago en arcilla primero, y una vez que logro el parecido y el gesto que quiero que tengan, los paso a molde y los salpico con yeso, una capa de tres o cuatro centímetros para que sea fuerte. Después retiro la arcilla y coloco material desplegable, unos ocho centímetros. Por lo general estas obras se ubican a la intemperie y tienen que aguantar las inclemencias del tiempo y algún golpe también”.

Para definir los rasgos de las figuras, el artista les pide a sus clientes fotos de frente, de perfil y medio perfil de la persona homenajeada. “Aunque me ha tocado trabajar sólo con una foto de frente; por ejemplo, en el caso de Jorge Molo, el primer presidente del Club Trocha. Era de esas fotos antiguas en las que el flash borraba todo. Pero tuve la suerte de que Carlitos Molo, su sobrino, gran cantor de tangos, viniera a casa y mientras tomábamos mate me iba indicado”, recordó.
Bartolomeo retomará ahora los trabajos en el gliptodonte de tamaño real que le encargará el Museo de Ciencias Naturales Florentino Ameghino para ubicar, aparentemente, en la reserva del arroyo Balta.
